
En un mundo donde las imágenes y la información fluyen a una velocidad vertiginosa, es fundamental detenernos a reflexionar sobre el papel que desempeña la comunicación en nuestras sociedades. Este año, se celebra el 50 aniversario de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), que formó generaciones de comunicadores, periodistas y académicos, quienes fueron testigos y protagonistas de los cambios sociales y políticos que marcaron nuestra historia reciente:
Las aulas de la democracia alfonsinista fueron el escenario donde se gestaron debates apasionados, donde se discutieron no solo consignas políticas, sino también el futuro de un país que buscaba reconstruirse tras años de autoritarismo. En esos espacios, los estudiantes aprendieron a cuestionar, a desafiar las narrativas dominantes y a buscar la verdad en medio del ruido. Hoy, esa misma esencia se encuentra presente en las aulas contemporáneas, donde los desafíos son diferentes pero igualmente urgentes.
La llegada de nuevas tecnologías transformó la forma en que nos comunicamos y consumimos información. Sin embargo, este avance trae consigo retos significativos: la proliferación de noticias falsas y la manipulación mediática son fenómenos que amenazan la calidad del debate público y la salud de nuestra democracia. En este contexto, es más importante que nunca formar comunicadores críticos y responsables, capaces de discernir entre la verdad y la mentira.
Es necesario de adaptar los programas educativos a esta nueva realidad. La tecnología no debe ser vista como un obstáculos sino como una herramienta poderosa para enriquecer el aprendizaje y fomentar un pensamiento crítico. La capacidad de trabajar con nuevos lenguajes y formatos es esencial para enfrentar los desafíos actuales.
No podemos olvidar que el verdadero valor de la comunicación radica en su capacidad para conectar a las personas con sus realidades. En tiempos donde el disenso es atacado y las voces críticas son silenciadas, el periodismo se convierte en un acto de resistencia. La comunicación social debe ser un faro que ilumine las verdades ocultas y dé voz a aquellos que fueron marginados.
A medida que celebramos medio siglo de formación académica en este campo, recordemos que cada generación tiene el poder de influir en su entorno. Los comunicadores no solo informan; también educan, inspiran y movilizan. En un momento histórico donde los valores democráticos están siendo desafiados, es imperativo que sigamos formando profesionales comprometidos con la verdad y dispuestos a luchar contra las sombras que buscan oscurecerla.
La comunicación social no es solo una disciplina académica; es una herramienta vital para fortalecer nuestra democracia. Debemos recordar siempre que sin preguntas incómodas ni datos molestos para los gobiernos, nuestra libertad se ve comprometida. Es hora de asumir nuestro rol como guardianes de la verdad y defensores del diálogo abierto. Solo así podremos construir un futuro donde cada voz cuente y cada historia tenga su lugar en el relato colectivo.
Fuente: Guillermo Memo García