Sociedad

La Florida: un barrio con historia y desafíos

El barrio La Florida se ubica en la zona sur de la ciudad y cuenta con alrededor de 120 familias. Sus primeros habitantes llegaron en la década de 1970 y, con el regreso de la democracia, se conformó la primera Comisión Vecinal

banner-noticia
banner-noticia

“Los primeros vecinos del barrio eran oriundos del Chaco o de Entre Ríos. En aquellos años, la zona estaba cubierta por viñedos y extensos campos de frutales. Es el mejor lugar donde puedo vivir”, comenta Daniel Sabatini a COSA CIERTA, mientras observa a través de su ventana una hilera de árboles que él mismo plantó hace unos años. Aunque Daniel nació en Alcorta, provincia de Santa Fe, siente a La Florida como su hogar.

“Don Martínez era entrerriano, don Acosta provenía de un pequeño pueblo del Chaco impenetrable. No faltaba ocasión en la que los tres recordaran su provincia, su tierra. Llegaron a la ciudad en busca de trabajo en la industria, pero siempre volvían a su pago cuando podían”, rememora Sabatini.

La primera Comisión Vecinal fue impulsada por un vecino de apellido Obregón, quien también gestionó la construcción del salón comunitario del barrio. Daniel recuerda que, desde sus inicios, el espacio tuvo múltiples usos y que su inauguración fue un gran acontecimiento para la comunidad. “Siempre hubo talleres, reuniones de vecinos para pensar mejoras en el barrio e incluso funcionaba como sala velatoria, ya que muchas familias de aquí no contaban con recursos para otro tipo de despedida”, relata.

San Nicolás, ciudad vitivinícola

Durante cien años, San Nicolás de los Arroyos tuvo una próspera industria vitivinícola. En su mejor época, unas 55 bodegas llegaron a producir más de 11 millones de litros de vino. Las primeras experiencias datan de 1886, cuando un grupo de inmigrantes italianos importó desde Uruguay cepas que impulsaron una industria impensada para la región. A pesar de que el clima nicoleño no era el ideal, tres generaciones de bodegueros desafiaron las adversidades y elaboraron vino hasta 1986.

Una de las bodegas más emblemáticas fue Virgen del Rosario, de la familia Espadaro, ubicada en la intersección de avenida Alberdi y calle Colectora. Hoy, su antiguo casco ha sido convertido en una vivienda donde residen descendientes de aquellos bodegueros. Los hijos de los primeros habitantes del barrio aún recuerdan las vides que quedaron en pie y los cajones en los que se almacenaban las botellas de vino de la familia.

Transformaciones y nuevos desafíos

Daniel habla de “un antes y un después” en el barrio, de una división entre “el barrio viejo y el barrio nuevo”. Esta caracterización se hizo más evidente en los años ’90 y 2000, cuando la ciudad experimentó una expansión habitacional. “La parte nueva”, como la llaman los vecinos, se formó con diferentes planes de vivienda y también con asentamientos de familias en tierras fiscales, municipales y privadas.

El crecimiento desordenado de estas barriadas fue consecuencia de la crisis industrial y la privatización de empresas, que golpearon duramente a San Nicolás, ciudad marcada por la industria siderúrgica de SOMISA. “Como en todo barrio, hay gente trabajadora y también problemas. Donde la zona no está bien regularizada, se cuelan la venta de drogas y otros conflictos”, expresa Daniel, quien también se refiere a la creciente inseguridad. A pesar de la presencia policial, los robos de motos, bicicletas y viviendas son moneda corriente.

Una pérdida que conmocionó al barrio

El 10 de enero de 2025, el barrio se vio sacudido por una trágica noticia: Walter Mansilla, un joven vecino, se quitó la vida. Walter tenía problemas de adicciones y una historia de vida marcada por la dificultad. Los vecinos relatan la cotidianeidad de Walter y aseguran que no es el único joven expuesto a una situación similar. “El flagelo de la droga se multiplica mes a mes en cada barrio”, lamentan.

Daniel y otros vecinos creen que recuperar el salón comunitario podría marcar una diferencia. “Sería muy bueno que vuelva a funcionar con actividades que articulen con el capital humano del barrio y atiendan las necesidades que aparecen día a día. En estos últimos tiempos, todo parece agravarse”, concluye con preocupación.

La Florida es un barrio con historia, identidad y luchas compartidas. Sus vecinos buscan mantener viva su esencia y enfrentar los desafíos de la actualidad con la misma determinación que tuvieron aquellos primeros habitantes que llegaron en busca de un futuro mejor.-

banner-noticia

Artículos Relacionados

Volver al botón superior
×