Actualidad

Hipertensión arterial: cómo detectar y prevenir a tiempo una amenaza silenciosa

El doctor Alejandro Spagnolo, secretario general del Círculo Médico de San Nicolás, advirtió sobre los riesgos de la hipertensión no diagnosticada y la importancia de los controles regulares para evitar daños graves en órganos vitales

banner-noticia
banner-noticia

La hipertensión arterial se posicionó como uno de los principales desafíos de salud pública del siglo XXI. A menudo no presenta síntomas, pero puede desencadenar complicaciones severas como infartos, ACV o insuficiencia renal si no se detecta a tiempo.

El doctor Alejandro Spagnolo, secretario general del Círculo Médico de San Nicolás, explicó que esta enfermedad suele pasar desapercibida, y por eso se la conoce como “la epidemia silenciosa”. “Es fundamental entender que la hipertensión puede dañar órganos vitales como los riñones, el corazón, la retina y el cerebro sin que el paciente lo note”, señaló.

Se considera hipertensión cuando la presión supera los 140/90 mmHg. Aunque puede aparecer en personas jóvenes, es más frecuente entre los 30 y 50 años. En la mayoría de los casos su origen es desconocido —lo que se denomina hipertensión esencial— y en menor medida se asocia a trastornos renales, hormonales o efectos secundarios de algunos medicamentos.

Entre los principales factores de riesgo, Spagnolo mencionó el consumo excesivo de sal, el sobrepeso, el tabaco, el alcohol y el estrés crónico. También alertó que ciertos medicamentos, como anticonceptivos o descongestivos nasales, pueden elevar la presión si no se usan con control médico.

Respecto a la forma de detectarla, indicó: “Para medirla correctamente, es necesario un reposo previo de diez minutos, evitar fumar antes del control, tomar la presión en ambos brazos y considerar siempre el valor más alto. El paciente debe estar sentado, con las piernas colgando”.

Aunque muchas veces no genera síntomas, en algunos casos pueden aparecer mareos, zumbidos, visión borrosa o dolores de cabeza. Pero el mayor riesgo es que, sin tratamiento, la presión alta puede provocar daño renal. “Por eso recomendamos realizar análisis de sangre para evaluar funciones renales, como urea y creatinina”, agregó.

El tratamiento combina cambios en el estilo de vida —reducir el consumo de sal, bajar de peso, dejar de fumar y hacer ejercicio— con medicación cuando es necesaria. El objetivo: mantener la presión por debajo de 140/90 mmHg para reducir complicaciones cardiovasculares.

Spagnolo hizo hincapié en el rol activo del paciente. “Los pacientes deben comprometerse con su salud. Si tienen antecedentes familiares o superan los 30 años, un chequeo periódico es imprescindible para detectar oportunamente esta enfermedad silenciosa”, concluyó.

En tiempos donde la salud cardiovascular está en el centro de atención, detectar y controlar la hipertensión puede marcar la diferencia entre una vida saludable y complicaciones irreversibles.

banner-noticia

Artículos Relacionados

Volver al botón superior
×