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Escuela N.º 4: continuidad en su compromiso ambiental

En sintonía con el Día Mundial del Medio Ambiente, la comunidad educativa reafirma su rol como referente en la concientización ambiental, involucrando a estudiantes, docentes y vecinos en acciones sostenidas como reciclado, separación de residuos y huerta escolar

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En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, la Escuela Primaria N.º 4 José Manuel Estrada, ubicada en Falcón y Maipú, sostiene su compromiso con la educación ecológica a través de un proyecto institucional que promueve buenas prácticas vinculadas al reciclado, el cuidado del entorno y la participación activa de la comunidad.

En diálogo con “Es por acá”, por Cosa Cierta, La Radio, la docente Vanina Tilly explicó que “toda la institución trabaja para esto junto a la comunidad educativa y también a la comunidad de San Nicolás, porque muchos ya tomaron conciencia de la importancia de separar los residuos reciclables en casa, en las instituciones, en todos los lugares donde generamos residuos”.

Entre las iniciativas que desarrollan, una de las más consolidadas es el proyecto Camino de Papel, mediante el cual recolectan papel usado —como fotocopias, revistas y afiches—, lo clasifican y lo llevan a un centro de acopio que, a cambio, entrega una contribución económica para sostener otras actividades escolares. “Aprendemos sobre esto dentro del aula, con distintas áreas y materias, y después lo ponemos en práctica”, señaló la docente. Esa puesta en acción concreta se traduce en una recepción activa de materiales reciclables, abierta a la comunidad de lunes a viernes, de 8 a 17 h.

También reciben otros materiales reciclables como tapitas de plástico, latas, botellas limpias y secas, que son retirados por un recuperador urbano y derivados a la cooperativa El Palenque, donde se clasifican y comercializan. Este trabajo se complementa con una huerta escolar, sostenida dentro del establecimiento, que ofrece contenidos sobre alimentación saludable y recibe apoyo externo con donación de semillas y árboles.

Otra acción destacada fue el programa Botellas de Amor, que en su momento logró recolectar más de 10.000 kilos de plásticos flexibles, transformados luego en bancos de madera plástica como devolución del material enviado. Aunque ese formato dejó de ser viable por la falta de centros que procesen los residuos en botellas, el proyecto se adaptó: hoy se reciben esos mismos plásticos en bolsas limpias y secas, siempre con la colaboración del recuperador urbano.

La continuidad de estos programas refleja una línea educativa clara y coherente, que excede los límites de la escuela. “Seguimos adelante, con nuevas formas, pero con la misma convicción”, afirmó Tilly, que destacó el compromiso colectivo como motor del cambio.

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