
Hace varias semanas, COSA CIERTA informaba la decisión del municipio de retirar los contenedores de basura de la zona céntrica y aledañas. Esto provocó la acumulación de residuos en la vía pública, incluso en esquinas y lugares muy transitados. A pesar de las quejas de vecinos y comerciantes, no hubo respuestas oficiales.
Los montículos de basura ganaron la escena de la ciudad en el último mes. En un claro retroceso e incoherencia, se observan montañas de desechos junto a obras públicas muy costosas que pagan los vecinos con altas tasas municipales, un tema candente en la ciudad.
A pesar del reclamo, el municipio, fiel a su estilo cuando la sociedad hace escuchar su malestar, no sólo guardó silencio sino que redobló la apuesta: ahora multa a los comerciantes que incumplen una norma que ni está clara ni fue comunicada formalmente.
Incoherencia y contradicción
Las normas y multas son contradictorias: castigan a los vecinos que buscan dónde dejar la basura ante la falta de contenedores que el propio municipio retiró.
El Juzgado de Faltas de San Nicolás multó a tres comerciantes del centro por sacar residuos el sábado al mediodía. El argumento oficial, difundido a través del medio de prensa municipal, sostiene: “La normativa vigente prohíbe esa práctica porque no hay servicio de recolección ese día”.
Para profundizar la contradicción, el organismo oficial agregó: “Con las sanciones aplicadas, el Juzgado busca reforzar el cumplimiento de la normativa. El objetivo es mantener un centro más limpio y ordenado, evitando acumulación de residuos en la vía pública fuera de los horarios establecidos”.
La voz de los vecinos y comerciantes
Los comerciantes consultados expresaron: “No queremos ensuciar, pero faltan espacios para depositar los residuos. Además, muchos de nosotros no sabíamos sobre los horarios para sacar la basura. Siempre se hizo los días sábados u otros días y nunca hubo multas”.
Y agregaron: “Nuestro rubro demanda diariamente muchas sobras y desperdicios. Uno no quiere amontonar pilas de basura en las esquinas, menos en la vereda de nuestros comercios, pero no tenemos alternativa, que para peor fue de un momento a otro”.
Un vecino relató: “Te digo la verdad, la ciudad está muy linda, pero yo vivo en un edificio céntrico, cerca del Banco Provincia. Si pasás un día a la noche, vas a ver las montañas de basura. Nada que ver: por un lado, tenés obras carísimas que pagamos nosotros y por otro lado una mugre que deja olor tremendo. No quiero imaginarme cuando haga más calor y la suciedad que queda en las veredas fermente”.
La ciudad repleta de bolsas de basura
Este medio consultó a la empresa responsable de la recolección para precisar responsabilidades. Desde allí aclararon que el servicio funciona con normalidad y que la decisión de retirar los contenedores fue tomada por el Poder Ejecutivo local, ya que la firma no tiene facultades para intervenir sobre esos dispositivos.
Cabe señalar que muchos edificios residenciales habían eliminado sus propios recipientes, por lo que los cestos municipales eran la única opción disponible para los vecinos.
También se ha vuelto habitual observar, especialmente por las mañanas y los fines de semana, camionetas del municipio recolectando bolsas de residuos. Una imagen antes infrecuente, que ahora parece ser la única respuesta operativa, aunque no haya reconocimiento del error.
A este escenario se suma el crítico contexto socioeconómico, con alta pobreza y caída del empleo formal, lo que multiplica las escenas de personas –incluso familias enteras– hurgando entre los residuos. Algunos buscan cartón o latas para vender; otros, directamente, comida.



