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El fiscal Leveratto reveló cómo se reconstruyó el femicidio de Jorgelina Fernández

El femicida Sebastián Jesús Walter fue condenado a prisión perpetua a principio de septiembre por el crimen de Jorgelina Fernández. El fiscal Jorge Leveratto explicó las pruebas y dificultades que enfrentaron para reconstruir el caso doce años después

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Habiendo transcurrido más de 12 años del crimen de Jorgelina Fernández, la Unidad Funcional de Instrucción N.º 15 del Departamento Judicial San Nicolás, a cargo del fiscal Jorge Leveratto, logró que el femicida Sebastián Jesús Walter fuera condenado a prisión perpetua por “homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género”.

En causas como esta, cuando pasaron tantos años del hecho, recolectar pruebas y testimonios y – en caso de haberlos tenido desde el comienzo de la investigación – preservarlos, no es tarea sencilla. Sin embargo, durante la etapa de instrucción la fiscalía logró probar la autoría del femicidio que Walter negó haber cometido.

Sobre el trabajo que desarrolló la fiscalía, Leveratto explicó que “en principio, la dificultad fue que a varios testigos no pudimos hacerlos comparecer”, por ejemplo “hubo un testigo sumamente importante – que estuvo con el imputado y con la víctima toda la tarde y hasta la noche – que falleció”, por lo que su declaración fue incorporada por lectura, según lo que había declarado horas posteriores al hecho en el año 2013. Similar ocurrió con el padre de la víctima, que “tuvo un ACV, no estaba en condiciones de declarar”. En ambos casos, “el código de procedimiento prevé como excepción, la incorporación por lectura de los testimonios que se brindaron en su oportunidad en la instrucción” y fueron aceptados por el Tribunal. A esos dos testimonios se sumaron ocho más que sí acudieron al debate y fueron fundamentales para llegar a la condena.

“De todas maneras este hecho no tiene testigos presenciales, son todos testigos de los momentos previos y posteriores. Pero hay un montón de situaciones y de indicios que prueban que fue el autor del hecho”, agregó el fiscal.

La demora en obtener justicia por el crimen de Jorgelina “se debió al comportamiento del imputado que se fugó del lugar de los hechos y estuvo purgando una pena diez años por un homicidio agravado en Perú”. Cabe recordar que en dicho país, Walter estranguló a una mujer trans luego de robarle algunas pertenencias, lo que marcó una conducta violenta por parte del hoy condenado.

Leveratto argumentó y probó que el femicida – que cometió el crimen entre las 3 y las 3.45 del 3 de abril de 2013 – se encontró casualmente con la víctima, compartieron un rato y en ese lapso los paró e identificó la policía en un control de rutina en la zona del edificio de la ex LT 24. Luego caminaron juntos hasta la costanera alta, donde la asesinó a golpes para después fugarse del país.

En su estrategia para obtener justicia, el fiscal esperó “que se lo juzgue por el abuso sexual, fue condenado. Eso fue un precedente importante para la conducta de Walter, porque ya venía condenado por el abuso sexual y era el móvil del homicidio”. De hecho, de los testimonios incorporados por lectura surgía que la motivación del crimen fue que Fernández lo había denunciado por abuso.

“El día que la mata, la golpea, la maltrata todo el día y le reprocha que había estado un mes detenido por su culpa”, contó Leveratto, quien recordó que la víctima, por aquel entonces, “hace una retractación de la denuncia por abuso, el Juez de Garantías le da la libertad a Walter, y después la termina matando al mes y medio”.

Sobre el vínculo entre ambos, la hermana de Jorgelina detalló que al momento del crimen era de expareja, aunque ella – que tenía problemas psicológicos por los que estaba medicada – todavía estaba enamorada de él a pesar de la violencia que sufría. Explicó además que la víctima se retractó de la denuncia de abuso “porque estaba siendo amenazada por Walter”.

La fiscalía presentó un total de diez testimonios ante el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 1, integrado por los jueces Belén Ocáriz, Laura Fernández y Cristian Ramos: dos por lectura y ocho presenciales. Entre los testigos estuvo personal policial que vio a la pareja a cinco cuadras del lugar del hecho, una hora antes de la muerte.

El caso que presentó la acusación, más allá de las limitaciones por el paso del tiempo, fue tan sólido que logró la condena a prisión perpetua. No hubo pruebas biológicas porque el sitio donde ocurrió el femicidio era utilizado por parejas para mantener relaciones sexuales y por jóvenes para beber y consumir drogas. También era usado como baño público, lo que contaminó la escena. Por entonces, las cámaras de seguridad eran escasas, por lo que cada testimonio resultó crucial.

Los efectivos policiales que declararon aportaron detalles valiosos: “Los habían identificado una hora antes en la Plaza de la Radio. Estaban haciendo un recorrido y una persona les da cuenta de una pareja que estaba discutiendo ahí en calle Belgrano. Van a ese lugar y los identifican. Jorgelina les dice que tenían una discusión de pareja, los revisan y los dejan ir. Más tarde los ven a cinco cuadras del lugar”.

Esto marcó, según Leveratto, que el móvil fue el recelo de Walter hacia la víctima: “Hay testimonios de toda esta situación. Todo el día la maltrató, le reprochó que había estado detenido, porque lo había denunciado”.

Para finalizar, el fiscal recordó el “comportamiento posterior al delito, que indica su participación. Él automáticamente después del 3 de abril se va del país”. El testimonio de una mujer que trabajaba con la madre del imputado reforzó esa versión: mientras cumplía su turno, llegó la hija y le dijo que su hermano, Sebastián Jesús, “había matado a la novia”.

Walter, concluyó Leveratto, “aprovechó el vínculo de una relación, que la pone a ella en situación de indefensión, porque no era un extraño. Si no hubieran sido novios, incluso convivieron, esta chica no se hubiera ido caminando con él”.

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