
La llegada de la actuación: “Recuerdo tener 14 o 15 años y, luego de ver cualquier cosa que estaba viendo en la tele, ir al baño y hacer todos los personajes que veía en la novela. Hubo muchos reclamos en esos momentos porque no salía del baño. Después de un tiempo decidí averiguar dónde se podía aprender y caí en la primera opción, que fue el teatro. Ahí fue mi primer acercamiento a las artes escénicas; tenía clases cuatro días a la semana en un comportamiento total de escuela. Luego del primer año paso a formar parte del elenco estable del teatro, en el cual tuve un aprendizaje distinto dado que durante dos años estuve haciendo teatro leído. Ese estilo de sentarte a estudiar, a leer el teatro en mesa, no lo encontrás en ningún lado. Fue un aprendizaje que, con el paso del tiempo, adquirió cada vez más valor”.
La búsqueda del actor: “En mi caso es bucear en los matices que uno tiene, encontrar la mayor cantidad de matices para desarrollar la versatilidad necesaria al momento de presentarte en un casting o demostrarle a un director las variantes actorales que podés realizar. Además, la guía del director puede ayudar a desarrollar más variantes si es posible. Aunque es imposible librarse de uno mismo, trato de no repetirme a la hora de hacer personajes: intento que un personaje sea distinto al otro”.
La rama del teatro favorita: “La comedia me encanta, aunque debo admitir que hice durante mucho tiempo drama. Hoy en día hacer reír es muy difícil: la cuestión dramática y el golpe bajo, más otros componentes como la música o un tema profundo, hacen que el público entre con mayor facilidad al mundo dramático. En cambio, con la risa es todo muy distinto y, en la actualidad, tiene su complejidad debido a las ideologías y contextos. Admiro a quien puede hacer reír”.
Sus referentes: “En el plano del cine tengo dos referentes muy claros: Marisa Sansalone, quien fue la que me incentivó a dar el paso del teatro al cine, y Lucas Giuggia, que es el director con quien más trabajé dentro de esa rama. El cine es muy distinto a lo que sucede en el teatro: no grabás todo en un orden cronológico generalmente y, además, los tiempos de grabación, coordinar tiempos, hacerte el espacio para poder hacer una escena, son muy extensos. A veces rodar una película te lleva un año y medio o dos años. Desde el lado teatral te cuento que volví a hacer teatro el año pasado de la mano de Juani Pasquetta, y creo que hoy es un referente. Es una persona que se anima a todo, pone toda la carne al asador y sus productos están muy bien logrados. Participé en Delirium luego de diez años sin actuar. En dicha obra trabajé con cuatro mujeres más, con las cuales nunca había trabajado, y la verdad también las considero referentes: la conexión y trascendencia de esa obra traspasaron los tiempos de la obra. Y por nombrarte otros referentes clásicos te nombro a Juan Carlos Nozzi y Adriana Vergara”.
La actualidad del plano artístico en la ciudad: “La Escuela de Arte permitió que haya mucha oferta en la ciudad dando vueltas. La crítica siempre formará parte de todo plano artístico, pero ya el hecho de hacer implica que haya un movimiento cultural importante. Me encanta que eso suceda”.
La crítica y el ego: “La crítica suele divertirme si se mantiene en el ámbito del respeto. Hoy en día hago un personaje con humor ácido en la radio y hay personas que piensan que soy así, y eso es un logro que me da satisfacción: es señal de que estoy realizando bien mi labor. Respecto al ego, creo que el problema mayor surge cuando te comparás con vos mismo ante una situación en particular. Ver a una actriz hacer determinada escena y pensar que yo puedo hacerla mucho mejor, o que otra persona te diga que tal escena le quedaría mejor a otra persona, son disparadores claros del ego del artista. Compararse no está bueno, pero, en parte, es inevitable”.
Generar un espacio en donde no sólo predomine una infinidad de emociones sino también un lugar donde te divertís en la actualidad parece un desafío utópico. Sin embargo, hay personas como Victoria que, a través de un escenario, una clase, un guion o siguiendo normativas de quien por momentos dirige su profesión, supieron igualar su humanidad con su calidad de actriz. Difícil o no, reírse del camino, del fracaso, del compartir, del actuar, del vivir, no hará más que llenarte de momentos inolvidables que quizás lleven a nuevos personajes, pero con la esencia de siempre. En la introspección personal, repleta de gratitud, Victoria estableció el physique du rôle preciso, que consiste en emocionar y trascender divirtiéndose.



