
Estas pequeñas acciones influyen directamente en la producción de hormonas como la melatonina y el cortisol fundamentales para mantenerse alerta y con energía.
Además, un estudio publicado en BMC Public Health reveló que una semana de vacaciones con actividad física mejora la calidad del sueño, reduce el estrés y aumenta el bienestar general.

Los investigadores observaron que salir de la rutina laboral, descansar y mantenerse activo favorece la recuperación mental y física, generando una sensación de mayor vitalidad y equilibrio emocional.
En conclusión, el cerebro responde de forma positiva tanto a rutinas saludables como a períodos de descanso bien aprovechados, demostrando que el bienestar depende del equilibrio entre hábitos diarios y pausas reparadoras.
Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36575415/



