
Una ola de gran magnitud tomó por sorpresa a turistas y residentes en Santa Clara del Mar, provocó la muerte de una persona y dejó al menos 35 heridos, la semana pasada. El episodio, que también se sintió con fuerza en distintas playas de Mar del Plata, volvió a poner en agenda un fenómeno climático poco frecuente, descripto por especialistas como una “marejada” o un posible “meteotsunami”.
El director de Defensa Civil de la Provincia de Buenos Aires, Fabián García explicó que se trató de una “ola con un aumento repentino de altura”. Según detalló, el evento tuvo origen climático y se vincula con lo que se conoce como meteotsunami: una variación súbita y significativa del nivel del mar provocada por cambios bruscos en la presión atmosférica o por fuertes vientos.
Testimonio de dos nicoleños
Laura, vecina de San Nicolás, fue una de las testigos del fenómeno mientras se encontraba junto a su pareja en la costa marplatense. Visiblemente conmovida, relató cómo vivieron esos minutos de tensión.
“Estábamos en la playa y le dije a mi pareja que nos vayamos porque al otro día estaba anunciada lluvia. Apenas entramos al agua nos llamó la atención que el mar estaba muy bajo, venían olas pequeñas y el agua apenas nos llegaba por debajo de las rodillas”, contó.
Sin embargo, la situación cambió de manera abrupta. “De golpe empezamos a notar que las olas venían cada vez con más fuerza. Al principio no eran tan grandes, pero golpeaban distinto. En cuestión de segundos, el agua pasó de llegarnos a las rodillas a estar a la altura de los hombros, sin movernos del lugar. Miramos hacia la orilla y vimos que el mar había avanzado unos siete metros sobre la arena”, describió.
Según el testimonio de Laura y su pareja, en ese momento comenzaron a advertir el terror en los rostros de quienes estaban en el agua, mientras que muchas personas que permanecían en la arena se alejaban de la orilla dejando sus pertenencias atrás. “Ahí el miedo se apoderó de todos”, recordó.
“Intentamos salir del agua, pero costaba muchísimo. Las olas te golpeaban, te revolcaban y hacían que chocáramos con otras personas que también trataban de salir. Te tiraban para cualquier lado. Fue un rato, pero el miedo fue enorme: no sabés qué pensar, se escuchaban gritos y llantos por todos lados”, agregó.
Laura, nacida en Mar del Plata, también destacó un detalle previo al episodio: “Ese día el viento estaba muy raro, cambiaba constantemente de dirección. Por momentos hacía mucho frío y en otros hacía calor. Incluso después de que pasó la ola gigante, vino otra que trajo un aire caliente muy marcado”.
Un comportamiento anómalo del mar
Luego tomó la palabra su compañero, Carlos, quien aportó precisiones sobre el contexto del fenómeno. “Eran aproximadamente las 16:30 o 16:50. Estábamos entre la playa del puerto y Punta Mogotes, en una zona más deshabitada. Empezaron a alternarse ráfagas de aire frío con ráfagas de aire caliente, y en un momento se produjo un choque de presiones atmosféricas. Ahí el mar empezó a comportarse de manera extraña”, explicó.
“Primero llegaron varias olas de unos dos metros y medio. Cuando vimos que la gente empezaba a correr por la orilla y a salir desesperada del agua, intentamos nadar hacia la costa, pero las olas te revolcaban. Cada vez que el mar retrocedía, nos llevaba muchos metros hacia adentro. Salimos como pudimos, realmente por suerte”, relató.
Carlos también señaló que, media hora después, el mar volvió a retirarse de forma notoria. “Nos volvimos a meter, pero le dije a Laura que salgamos porque no nos gustaba lo que estaba pasando. Veíamos cómo se formaban pequeños arcoíris con la bruma y las gotas que caían sobre las olas”, recordó.



