
Aquel día, la tranquilidad de la ciudad se rompió de golpe con la noticia de que el histórico templo estaba ardiendo.
Eran cerca de las tres de la tarde de una jornada de mucho calor cuando comenzaron a circular los primeros videos. En las imágenes se veía a la Catedral envuelta en llamas, mientras una densa columna de humo se elevaba sobre la zona céntrica. La plaza Mitre, que minutos antes estaba casi vacía, se llenó de vecinos conmocionados, mirando sin poder creer lo que pasaba.
“El día del incendio la ciudad se colmó de tristeza y conmoción, muchos adultos se entristecieron con la noticia de lo que había sucedido ya que varios de ellos se habían casado en esa catedral, y sus hijos habían sido bautizados y también habían realizado la comunión y confirmación en el lugar. Los adultos mayores no podían creer lo que estaba pasando y fueron varios días de inquietud y tristeza al saber que esa parte tan importante de la ciudad se había destruido“, declaró una familia que vivió el hecho en el lugar.

El incendio avanzó rápido y afectó sectores clave del edificio. El fuego destruyó el altar principal, el cielorraso, paredes y gran parte de las estructuras de madera. También se perdieron piezas históricas, entre ellas una antigua imagen de San Nicolás de Bari y el órgano del templo, de gran valor patrimonial.
Las llamas llegaron hasta los techos y generaron temor por un posible derrumbe, incluso en el campanario. Varias dotaciones de bomberos, tanto de San Nicolás como de Villa Constitución, trabajaron durante más de dos horas para controlar la situación. Finalmente lograron apagar el fuego, pero el daño ya estaba hecho: Una parte importante del patrimonio histórico y cultural de la ciudad quedó reducida a cenizas.



