Bajo la inflexible modalidad del “orden de llegada”, los vecinos se vieron obligados una vez más a protagonizar vigilias matutinas; a esta hora, los apenas 30 cupos diarios ya son historia.
El cronograma oficial estableció que hoy, martes 3 de febrero, el dispositivo municipal se apostara en Barrio Sironi, específicamente en la esquina de Isla Soledad y Estrecho de Magallanes. Sin embargo, la gratuidad del servicio choca de frente con una logística que parece ignorar la escala del problema.
Para una ciudad de la envergadura de San Nicolás, ofrecer solo tres decenas de castraciones por jornada resulta una cifra meramente testimonial. Quienes llegaron después de las 08:45 se encontraron con la frustración de haber cumplido con los estrictos requisitos de ayuno y preparación de sus mascotas para nada, debiendo regresar a sus hogares sin la intervención.
Mañana miércoles, la unidad se trasladará a Barrio Somisa (intersección de Los Pinos y 32 Oeste), donde se espera que la escena se repita. Por otro lado, la inmunización contra la rabia todavía ofrece una pequeña ventana de alivio: la vacunación antirrábica se aplicará únicamente entre las 10:30 y las 12:00, apenas noventa minutos para intentar cubrir la demanda sanitaria de dos de los barrios más poblados de la zona.



