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La doble mano de la discordia: Colón, epicentro de un nuevo conflicto urbano

La decisión del intendente municipal genera fuerte rechazo de los vecinos, protestas de los comerciantes y duras críticas por la falta de planificación y diálogo

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La mañana del martes despertó diversas inquietudes, quejas y enojo entre los nicoleños, especialmente en los frentistas y comerciantes de calle Colón, desde Pellegrini hasta Avenida Falcón.

El motivo central que se encontraron sorpresivamente con un cambio en el tránsito, ya que la Municipalidad dispuso que esta calle a partir de ayer se convierta en Avenida, es decir, tránsito de doble mano.

El Municipio avanza en un nuevo proyecto estratégico de infraestructura: la creación de la Avenida del Río, un nuevo trayecto que unirá la Costanera Alta y el Paseo Costanero con las calles Aguiar y Colón, y se extenderá hasta el Parque del Acuerdo, atravesando el predio del actual Cuartel San Nicolás.

“No solo que estamos sorprendidos, sino que estamos muy enojados y preocupados con esta decisión sobre la cual no sabíamos absolutamente nada”, dijo Verónica a COSA CIERTA, vecina de la zona. Además, agregó: “No podemos entender como creen que esto es viable cuando comiencen a funcionar las escuelas y la Fiscalía”.

Según informaron desde el Municipio, a partir del sábado próximo se habilitará la doble mano de circulación de las calles Aguiar y Colón, en el tramo comprendido entre León Guruciaga y Avenida Falcón. Por ese motivo, se eliminará el estacionamiento en toda su extensión para priorizar la fluidez vehicular y la seguridad vial.

“Nadie pensó en nosotros. Entendemos el embellecimiento de la ciudad, pero no tiene lógica, trabajamos acá todos los días, es una calle muy angosta y de demasiado tránsito diario, la cual ya de por sí tiene muchos problemas por la cantidad de escuelas”, expresó preocupado Roberto, otro vecino del sector, consultado por COSA CIERTA.

El proyecto, oficialmente, está concebido como un paseo urbano, con vistas abiertas a las islas y al Río Paraná, promoviendo el uso del espacio público y la puesta en valor del paisaje ribereño para locales y turistas.

Los locales, específicamente los frentistas de la zona, se vieron indignados por la decisión sin conocimiento y por el cambio que entienden generará un impacto negativo en su vida diaria.

En la recorrida que realizó COSA CIERTA, Sebastián, un remisero de la ciudad, explicó sorprendido: “no entiendo cómo piensan que por esta calle pueden circular autos en doble mano y que no haya accidentes todos los días, va a ser caótico”.

El proyecto avanza y es un hecho. “Una vez más toman una decisión que rompe la lógica a costa de todos nosotros, los vecinos y comerciantes. Y como es costumbre, sin consulta previa a quienes vivimos acá y transitamos la zona todos los días”, señaló Martín a COSA CIERTA.

La ciudad tiene ante sus ojos otro claro ejemplo que se vuelve a dejar al descubierto una forma de gobernar basada en la improvisación, el desdén por el diálogo y la ausencia de planificación integral. Porque no se trata sólo de cambiar el sentido de una calle, sino de alterar la dinámica urbana, comercial y social de un sector clave de la ciudad sin escuchar a quienes lo habitan y trabajan allí. Una vez más, la gestión passaglista parece confundir transformación con capricho, modernización con atropello y decisión política con autoritarismo. Y en ese camino, lejos de construir consensos, acumula malestar, desconfianza y un creciente hartazgo social.

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