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¿Avenida del Río o callejón sin salida?: La nueva movilidad que divide aguas en San Nicolás

El anuncio del Municipio sobre la creación de la "Avenida del Río" y el cambio a doble mano de las calles Aguiar y Colón cayó como un balde de agua fría en un sector de la comunidad.

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Mientras el oficialismo vende una ciudad conectada y moderna, los vecinos de la zona se comunicaron con Cosa Cierta para descargar su bronca: “¿Dónde vamos a meter los autos?”, es la pregunta que nadie responde.

La gestión local no frena y también atropella. El proyecto estratégico busca unir la Costanera Alta con el Parque del Acuerdo, atravesando el predio del Cuartel, para consolidar un frente ribereño de 30 kilómetros. Una obra que, en los papeles, suena a postal de turismo europeo. Pero la realidad de los que viven ahí es menos “instagrameable”. A partir del sábado 7 de febrero, las calles Aguiar y Colón -en el tramo que va desde León Guruciaga hasta Avenida Falcón- pasarán a ser doble mano y, lo que es peor para muchos, se eliminará el estacionamiento en toda su extensión.

El reclamo de los vecinos: “Nos cortan al medio”

En las últimas horas, la redacción de Cosa Cierta recibió una catarata de mensajes y quejas que también se replicaron con fuerza en redes sociales. El malestar no es por la obra en sí, sino por el “cómo”.

“Es una locura, vivimos acá hace décadas y de un día para el otro no podemos dejar el auto en la puerta. Los edificios de la zona no tienen cocheras para todos, ¿quieren que los dejemos a diez cuadras?”, reclamó un vecino de calle Aguiar. El sentimiento de despojo es común: sienten que se prioriza al turista que viene a pasear por la “Avenida del Río” antes que al contribuyente que paga las tasas y vive el caos del centro a diario.

Esta “balanza” de la gestión local pone en juego dos realidades opuestas: por un lado, la promesa oficial de una ciudad más ágil, que busca descomprimir el centro y potenciar el turismo con una conectividad envidiable y vistas de lujo al Arroyo Yaguarón; pero por el otro, el choque frontal con el día a día del vecino. La eliminación masiva del estacionamiento en una zona ya saturada, el riesgo vial que implica meter doble mano en calles angostas y la transformación de un barrio residencial en una vía de tránsito rápido, son los puntos que generan una bronca legítima en quienes sienten que la “vanguardia” les está pasando por encima.

¿Planificación o improvisación?

Desde el Municipio aseguran que esto es parte de una “visión integral” para que San Nicolás crezca de frente al río. Sin embargo, personal autorizado en urbanismo (y los vecinos que tienen el termómetro de la calle) advierten que estas medidas, si no van acompañadas de playas de estacionamiento públicas o transporte eficiente, terminan siendo un “remedio más caro que la enfermedad”.

Por ahora, la libertad de circular más rápido hacia el río parece chocar de frente con el derecho de los vecinos a vivir sin que la puerta de su casa se convierta en una autopista. El sábado será la prueba de fuego.

 

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