
Lo que debía ser un momento de recogimiento, despedida y respeto se transformó éste sábado en una experiencia traumática para una familia de la localidad de Rancagua, en el Partido de Pergamino, que, en pleno sepelio de una mujer de 58 años, vivió una escena tan inesperada como dolorosa: el ataúd cedió y el cuerpo cayó al piso frente a todos los presentes.
La mujer había fallecido el viernes, en el Hospital Interzonal General de Agudos “San José” de Pergamino y sus restos fueron trasladados al pueblo para el velatorio y posterior inhumación.
Desde las primeras horas, la familia detectó serias deficiencias en la estructura del cajón mortuorio, por lo que realizó el reclamo correspondiente ante la Cooperativa Eléctrica Limitada de Pergamino (CELP), encargada del servicio fúnebre, que dispuso el reemplazo del féretro.
Sin embargo, el cambio no resolvió el problema. Durante el traslado final hacia el Cementerio de Rancagua, el segundo ataúd presentó una falla aún más grave: el fondo se desprendió de manera repentina y el cuerpo terminó cayendo al suelo, incluso sobre los pies del viudo, en una escena que provocó un profundo impacto emocional en familiares, amigos y vecinos que acompañaban el cortejo.
La conmoción obligó a detener la ceremonia y esperar más de 40 minutos la llegada de un nuevo cajón, extendiendo innecesariamente un momento ya cargado de dolor. Para los allegados, la situación fue vivida como una experiencia límite, marcada por la angustia, la impotencia y la bronca, en un contexto donde debería primar el respeto, la contención y el profesionalismo.
Más allá del impacto humano, el episodio reabrió el debate sobre la calidad de los materiales utilizados en los servicios fúnebres.
La familia cuestionó duramente el estado de los ataúdes, señalando que se trataría de productos de muy baja calidad, y reclamó mayores controles para evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.
Además de formalizar los reclamos administrativos, los familiares analizan posibles acciones legales, con el objetivo de visibilizar lo ocurrido y exigir responsabilidades. “No buscamos revancha, sino que nadie más tenga que pasar por algo así”, expresaron a COSA CIERTA.
El hecho generó un fuerte sacudón en la comunidad de Rancagua, donde el acompañamiento y la solidaridad se mezclaron con el pedido unánime de explicaciones y mejoras urgentes en un servicio tan sensible como imprescindible.
Otra vez Rancagua
El pueblo del Partido de Pergamino, ubicado a 22 kilómetros de la ciudad cabecera, ya había sufrido una fuerte conmoción en octubre pasado se produjo un grave accidente ocurrido durante una feria de ciencias escolar.
Un grupo de alumnos del Instituto Comercial Rancagua (ICR) presentaba un experimento que simulaba la erupción de un volcán, cuando se produjo una explosión que causó heridas en al menos diez chicos.
Una niña que se encontraba en la primera fila fue la más afectada, tuvo que ser trasladada de urgencia al Hospital Garrahan y una docente al Hospital Interzonal General de Agudos “San Felipe” de nuestra ciudad.



