Emily Flores no es una improvisada en el ambiente; por el contrario, su historia es la de una lucha incansable que comenzó cuando, con apenas cinco años, ya les advertía a todos que su destino estaba arriba de un escenario. Hoy, con los pies sobre el escenario y la mirada puesta en el futuro, la joven artista nicoleña empieza a cosechar los frutos de una semilla que plantó hace casi dos décadas.

El romance de la cantante con los instrumentos nació desde la cuna, siempre bajo el ala protectora y el apoyo de sus padres. A los 6 años ya pisaba sus primeros escenarios y a los 9 decidió que la guitarra no tendría secretos para ella, aprendiendo a tocar de forma autodidacta. Esa curiosidad musical la llevó a recorrer un largo espinel por diversas bandas de San Nicolás, donde no solo aportó su voz en los coros, sino que también demostró su ductilidad como guitarrista y bajista. Esa experiencia como “músico de apoyo” le permitió foguearse y viajar por provincias como Córdoba, La Rioja, Catamarca y Mendoza, e incluso cruzar la frontera hacia Bolivia junto a su hermano, siempre con el bajo a cuestas.
Sin embargo, el deseo de dejar de estar en la sombra para pasar a la delantera fue más fuerte. A fines de 2025, el proyecto solista de Emily Flores tomó forma definitiva. La apuesta fue fuerte y con un sentido de pertenencia envidiable: armó su banda rodeada de amigos y familiares, contando con su hermano Brandon Flores en la batería y Alison Flores en los coros. Para la artista, compartir el escenario con sus afectos no es solo un detalle técnico, sino el motor que le permite seguir avanzando en un ámbito que, como bien se sabe en la movida tropical, no siempre es sencillo para quienes intentan abrirse paso de forma independiente.

El pasado fin de semana, la banda tuvo acción en el Festival Rico, donde el público local pudo ser testigo de esa energía renovada. Ver a Emily Flores al frente de su propio destino es el resultado de años de perseverancia y de negarse a bajar los brazos. Con el enfoque puesto en progresar y una lista larga de sueños por cumplir, la cantante demuestra que en San Nicolás el talento sobra, pero lo que realmente hace la diferencia es la capacidad de insistir hasta que la puerta finalmente se abra.



