Desde que el Passaglismo optó por alejarse del Partido Justicialista en su devenir político, los cruces debido al manejo de las diferentes gestiones han sido una moneda corriente a lo largo de varios ciclos. Luego de un período de calma y cercanía bajo la gobernación provincial en manos de María Eugenia Vidal, la llegada de Axel Kicillof -reelección incluida- al sillón de Dardo Rocha despertó una disputa ideológica en el Municipio local que se ha sostenido en la intendencia de Manuel y Santiago Passaglia hasta el día de hoy.
En ese sentido, existen tres aristas que los han confrontado en distintas ocasiones: salud, educación y seguridad. Justamente, este último ha sido parte de un debate sin fin por el cual “Hechos” sostiene el reclamo para hacerse cargo de dicha potestad que hoy se le confiere a la Provincia. Incluso, se ha elevado un proyecto entre los legisladores afines al poder nicoleño para que esto sea aprobado en la Legislatura Bonaerense, sin embargo, sigue sin llegar al recinto. En lo que respecta al ámbito educativo y sanitario, la confrontación ha sido más pacífica y desde nuestra localidad la estrategia es mostrar gestión sin tantos dardos.
A raíz de esta decisión, el Poder Ejecutivo local optó por implementar un sistema público-privado para la salud primaria con la implementación de un Seguro Medico Municipal -similar a los vouchers que se impulsaron desde La Libertad Avanza- y la apertura de la ciudad para la firma “Grupo Oroño” con la asignación, uno en funcionamiento ubicado en la región oeste y otro que llega con notoria demora hacia la zona sur.
No obstante, aparecen sospechas respecto al futuro de un efector de salud público que podría ser trasladado, ¿abriendo una nueva licitación?
¿Cempre al norte?
Desde la radicación de las oficinas municipales en Av. Illia 1130 en el año 2022, quedó más que clara la intención del oficialismo de ponderar la zona norte de la ciudad, a costas de alejar los trámites habituales de la mayoría de vecinos que ahora deben trasladarse varios kilómetros, al punto de quizás combinar dos líneas de colectivos. Vale destacar que el puntapié inicial de esta movilización fue la apertura del Hospital Zona Norte -el único de creación municipal que sigue bajo la tutela completa del poder público- en julio de 2017.
Justamente, este punto vuelve a estar en el centro de la escena entre los empleados de la sanidad y los pasillos del Centro de Medicina Preventiva (CEMPRE) por el cual empezó a sospecharse la posibilidad de su cierre para una reubicación de sus tareas en el mencionado nosocomio radicado en la intersección de Av. Illia y Zaracondegui.
Este espacio localizado en Pellegrini 111 -inmueble donado por Tomasa Contreras de Ferreyra en el año 1919- alberga una gran cantidad de consultorios médicos, además de ser un núcleo de atención para el servicio de vacunación, atención de la discapacidad y asesoramiento respecto al esquema IPS, según consta en el sitio oficial del Municipio.
Por el momento, todo es incertidumbre, aunque atado a los antecedentes del accionar Passaglista no caería como sorpresa el traslado hacia el extremo boreal, por ende, el alejamiento y las complicaciones para llegar.

¿Nuevo espacio mixto?
Al cierre de esta edición aún no son de la partida confirmaciones oficiales, pero analizando lo acontecido y repasado en este artículo, de consumarse el traslado del Cempre podría abrirse una nueva licitación para que una entidad privada aproveche la inversión de los contribuyentes nicoleños en una ubicación privilegiada dentro del microcentro.
En este punto, el primer nombre que surge claramente es del mencionado Grupo Oroño, el holding sanitario que ya cuenta con dos espacios en funcionamiento y uno en camino, que de “casualidad” siempre es el elegido dentro de las licitaciones municipales. Lo cierto es que a partir de la decisión del oficialismo, la firma ha encontrado en San Nicolás una veta para instaurarse y expandirse con el sostenimiento de tasas municipales que siguen ahorcando el bolsillo de los miles de nicoleños. Si bien para algunos trae consigo el beneficio de la atención primaria, aunque previamente funcionaban las salas en cada barrio hoy centralizadas en estos centros, para el resto es una inversión que poco repercute en su bienestar.



