
Con apenas 20 años, la cantante nicoleña construyó un camino que comenzó cuando era apenas una nena. “Canto desde los 8 años”, cuenta. Sus primeros escenarios no fueron teatros ni festivales masivos, sino hospitales, merenderos y eventos solidarios. Formaba parte de un grupo llamado “Mil Caritas“, donde se disfrazaba de princesa y cantaba canciones de Disney para los chicos. Fue su mamá quien vio una publicación en Facebook y la anotó sin imaginar que allí empezaba una historia que no se detendría.
En su casa nadie se dedicaba a la música, pero Barby encontró inspiración en Abel Pintos. Lo admiraba por su forma de componer, su técnica y también por cómo se muestra fuera del escenario. “Quería ser como él”, recuerda. También menciona a Tini como otra de sus referentes, ya que creció viendo “Violetta” y siguiendo su carrera.

Entre los 8 y los 15 años aprendió a cantar y a tocar la guitarra de manera autodidacta, mirando videos en internet. Recién a los 15 comenzó a tomar clases formales de canto con Emilio Chena. “Mis papás nunca me soltaron la mano, el resto de la historia se la debo a ellos”, asegura.
Actualmente forma parte del grupo de cumbia “Que le den Candela“, al que se sumó hace menos de un año. Sin embargo, su proyecto más personal lleva su propio nombre artístico: Barby Flowers. Hace poco lanzó su canción “Algoritmo”, producida junto a Coky Núñez y Martín Merello, y ya trabaja en nuevas composiciones propias.
Uno de los momentos más importantes de su carrera fue haber llegado al Superdomo de La Rioja para participar en una competencia organizada por Guillermo Marín, donde interpretó una canción propia frente a un estadio imponente y con su familia en el público. “Fue una experiencia única”, resume.
Más allá de los logros, Barby destaca el presente del arte juvenil en San Nicolás. Señala que la ciudad ofrece espacios para que los artistas puedan mostrarse, desde bares que abren sus escenarios a bandas emergentes hasta grandes festivales impulsados por el municipio.
“Es hermoso todo lo que está logrando el arte juvenil. Hay muchas bandas nuevas y músicos con muchísimo talento. Ojalá podamos seguir disfrutando de eso”, expresa.

Para ella, la música es mucho más que una pasión. “Siempre me pregunto qué hubiese sido de mí sin la música y no me lo puedo imaginar”, confiesa. Cuenta que de chica era tímida, no se animaba a hablar demasiado, pero sí a cantar. En sus primeros shows apenas decía una palabra, pero su voz era suficiente para transmitir lo que sentía.
Hoy, esa misma voz busca seguir creciendo y conquistando nuevos escenarios. “Algoritmo” ya está disponible en todas las plataformas digitales y, según adelanta, se viene más música propia en camino.


