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Crueldad en la calle: Lo bajaron del auto, le dieron agua y lo abandonaron a su suerte

Ocurrió en calle Pringles a plena luz del día. Una pareja bajó de un auto, le dejó un tarro con agua y aceleró mientras el perro se paraba en dos patas pidiendo subir. "No es nuestro", fue la fría respuesta ante el reclamo de una vecina. Una postal de desidia que indigna a toda la ciudad.

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Hay imágenes que valen más que mil palabras y actos que duelen más que mil golpes. En las últimas horas, una vecina de nuestra ciudad fue testigo de una escena desgarradora en calle Pringles: un automóvil gris se detuvo, no para visitar a alguien o realizar un trámite, sino para desprenderse de una vida animal.

Según el relato de la testigo, del vehículo bajó una mujer que, con una frialdad absoluta, colocó un tarrito con agua en la vereda. El perro, un ejemplar ya entrado en años, no entendía de abandonos; él “hacía fiesta”, movía la cola y, como se observa en las fotos capturadas en el momento justo, llegó a pararse en dos patas apoyándose en la puerta del auto, suplicando que no lo dejaran atrás.

Cuando la vecina increpó a los ocupantes del coche preguntándoles por qué abandonaban al animal, la respuesta fue tajante y desprovista de toda empatía: “No es nuestro”. Segundos después, el motor rugió y el vehículo se alejó, dejando al “viejito” confundido y solo en el asfalto.

Final sin piedad: Una vez cumplido el desalmado objetivo, el automóvil acelera y se aleja, dejando atrás una vida destrozada en el asfalto.
Final sin piedad: Una vez cumplido el desalmado objetivo, el automóvil acelera y se aleja, dejando atrás una vida destrozada en el asfalto.

La reacción de los nicoleños: “La vida tiene vueltas”

La noticia corrió como reguero de pólvora y la indignación de los vecinos no tardó en explotar. En una sociedad que lucha por el respeto a los animales, este tipo de actos se sienten como una puñalada a la moral colectiva. “¡Qué desalmado! Cada día quiero más a los animales’’ expresó una vecina conmovida por la imagen del perrito parado sobre el auto. “No podés abandonar a alguien que es parte de tu familia. Quizás a esa señora le pase lo mismo: que sus hijos o nietos le bajen la valija y una botella de agua en una esquina. La vida tiene vueltas, señora”, reflexionó otra frentista de la zona. Otros resaltaron la barbarie del acto: “No puede haber gente tan malnacida, dejar a un pobre viejito que seguramente dio todo por ellos es de una cobardía total”.

El abandono es un delito, pero sobre todo, es una mancha en el corazón de quienes lo perpetran.

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