
Sus últimos años fueron de sufrimiento por su delicado estado de salud. Alejado del periodismo deportivo, había logrado sortear graves padecimientos como el COVID-19 y la amputación de una pierna. Pero los últimos tres años, fueron muy difíciles y el punto final llegó esta mañana, cuando se conoció su deceso en una cama del Hospital Italiano, donde se encontraba internado.
A los 78 años, murió Marcelo Araujo. Un tipo que marcó con su estilo diferente un antes y un después en el relato del fútbol por televisión. Un periodista de raza que demostró ser un adelantado en el tiempo. De raza judía, era fanático de Atlanta y de San Lorenzo de Almagro.
Su verdadero nombre era Lázaro Jaime Zilberman. Había nacido en el barrio porteño de Villa Crespo el 12 de junio de 1947. Fue el conductor de “Fútbol de Primera” desde 1989 hasta 2004 junto con Enrique Macaya Márquez, quizás integrando la dupla más memorable del periodismo deportivo argentino. Después fue parte de “Fútbol para todos” como relator y luego como comentarista, renunciando en 2014. También relató partidos de la Copa Libertadores y Mundiales.
Un relator icónico que además de ser el relator N° 1 de la televisión argentina, tuvo su programa de radio “Araujo de Primera” en los inicios de Radio La Red y fue director de la Escuela Superior de Ciencias Deportivas junto con su mejor amigo, Fernando Niembro.
“¿Eso fue penal o yo estoy crazy Macaya?”, “Shut-up Tití”, fueron algunas de sus frases célebres que se destacaban en una época donde supo revolucionar la pantalla con su estilo transgresor. También quedó en el recuerdo aquél relato del golazo de Luis Medero, defensor de Boca, en un 3-1 sobre Platense un viernes por la noche cuando dijo al aire “Si lo hacés me voy, si lo hacés me voy” y luego de gritarlo se despidió con un “Señoras y señores, tengan todos ustedes muy buenas noches”, dejándole el final de la transmisión a su compañero Macaya Márquez.
“Marcelingui”, “Comandante”, fueron algunos de sus apodos. Ya no relataba desde hacía mucho tiempo y su deseo pasaba por asistir a algún superclásico más entre Boca y River.
Hasta siempre Marcelo Araujo. Un verdadero maestro que cambió la historia para siempre dejando una huella imborrable en el periodismo deportivo argentino.



