
La paciencia de los vecinos de San Nicolás de los Arroyos tiene un límite, y ese límite se sobrepasa cuando la delincuencia no solo te quita lo que con tanto esfuerzo conseguiste, sino que además se burla en tu cara.
Lo que más duele no es solo ver el vehículo robado, sino la actitud de quienes manejan estas cuentas. Se muestran haciendo maniobras, presumiendo el “botín” y, lo que es peor, burlándose abiertamente de las víctimas. Es un golpe doble: Primero el robo, después la burla pública.
Pero el problema no termina en los autores de las publicaciones. Es alarmante ver la cantidad de comentarios que celebran, apoyan y fomentan estas actitudes. Estamos ante una sociedad donde una parte parece haber perdido la brújula moral, festejando el daño ajeno como si fuera una hazaña. Ese “aguante” a la delincuencia en redes sociales no es más que complicidad digital.
Ante este escenario, la pregunta que se hacen los vecinos es una sola: ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo estas personas van a seguir operando con total libertad a la vista de todos? La inseguridad en la ciudad ha llegado a un punto crítico y no se puede mirar para otro lado.
Es urgente que el Municipio y las fuerzas de seguridad actúen eficientemente. No basta con patrullajes preventivos si, luego, en las redes los delincuentes tienen su propia vidriera de impunidad. Se necesitan medidas concretas, investigación tecnológica y una respuesta firme para frenar esta ola que tiene a los trabajadores viviendo con miedo. La tecnología que usan para burlarse debería ser la misma que la justicia utilice para encarcelarlos.



