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Peligro en altura: El Barrio Güena en alerta por un poste al borde del colapso

En Figueroa Alcorta al 500, la desidia de las empresas de servicios pone en riesgo la vida de los vecinos. Un poste de telefonía con una inclinación crítica amenaza con desplomarse en cualquier momento.

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El reclamo se extiende a toda la ciudad: “En todos los barrios hay postes por caerse y nadie hace nada”, denuncian los nicoleños.

Lo que para una empresa de telecomunicaciones es un simple ítem en una lista de mantenimiento, para los vecinos de barrio Güena es una “tragedia anunciada”. La estructura en cuestión, ubicada precisamente en Figueroa Alcorta al 473, presenta un deterioro evidente y una inclinación que desafía la gravedad, convirtiéndose en un peligro latente para peatones y vehículos.

Un reclamo que cae en saco roto

A pesar de las reiteradas advertencias de los residentes de la zona, la respuesta oficial y empresarial ha sido el silencio absoluto. No ha habido cuadrillas, ni perímetros de seguridad, ni evaluaciones técnicas. “Es increíble que no se den cuenta o miren para otro lado”, manifestó con indignación un vecino del sector, reflejando el sentimiento de abandono que prima en el barrio.

La preocupación no es solo por el daño material que podría causar la caída, sino por la integridad física de quienes circulan por allí. “Si se cae, pasa una tragedia y todavía no se presentó nadie de la empresa a hacerse cargo”, alertaron.

¿Hacia una denuncia multitudinaria?

El caso del barrio Güena parece ser solo la punta del iceberg de un problema que afecta a todo San Nicolás. Tras conocerse la situación, las redes sociales explotaron con testimonios similares de otros puntos de la ciudad, sugiriendo que la falta de mantenimiento es una política sistemática.

Entre las voces recolectadas, crece una propuesta de acción directa: “Habría que hacerles una denuncia multitudinaria de todos los barrios”, sugirió un vecino, quien además apuntó a la responsabilidad de las comisiones vecinales. “Los presidentes de los barrios se tendrían que hacer cargo también de esto, para eso los votaron”, sentenció.

La realidad es cruda: mientras las empresas dilatan las reparaciones, el peligro sigue colgado sobre las cabezas de los nicoleños. La comunidad exige que, de una vez por todas, se deje de “mirar para otro lado” antes de que el próximo poste caído deje de ser una noticia de reclamo para convertirse en una de luto.

 

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