
Durante el lapso de las últimas semanas en distintos puntos de San Nicolás se reportaron diferentes casos policiales vinculados a la tenencia y probable circulación de drogas ilícitas por las calles de más de un vecindario.
Por ejemplo, el pasado sábado en la zona norte de la ciudad -calle Islas Malvinas, entre Piñero y Chopin, en un descampado ubicado entre los barrios Moreno y Las Mellizas- una mujer fue detenida tras que se le encuentre entre sus pertenencias casi medio kilo de cocaína entre sus pertenencias, una cantidad realmente preocupante. Asimismo, previamente en la intersección de Av. Savio y Guido Spano dos hombres fueron apresados luego de ser encontrados en un auto con pedido de secuestro y 33 bolsitas de droga presuntamente listas para su comercialización.
También ocurrió un hecho similar en la zona oeste 24 horas antes, precisamente en barrio Los Viñedos, situación que terminó con la detención de un masculino acusado de perpetrar un punto de narcomenudeo detrás de la fachada de una gomería.
Se suceden los crímenes, y la incógnita es si esto es lo poco que sale a la luz, ¿qué tanto se enconde aún dentro de las calles nicoleñas?
¿Eficiencia o espejos de colores?
En este artículo es necesario destacar que desde el 17 de mayo 2024, Axel Kicillof inauguró en nuestro partido una nueva base de Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI) debido principalmente al apremio que generaba la circulación de estupefacientes provenientes -o mayormente adjudicados- de Rosario que tenían a San Nicolás como puerta de ingreso al territorio bonaerense a través de caminos terrestres o fluviales.
Si bien tuvo un inicio “arrollador” con operativos constantes, controles vehiculares en los ingresos a la ciudad y patrullajes recurrentes, con el tiempo esta vorágine inicial se fue dilucidando hasta llegar al punto actual cuando por épocas se repiten este tipo de delitos, pero ya la presencia policíaca no es tanta y los operativos desparecieron de los accesos por rutas nacionales o provinciales.
Con este apagón en las custodias y el trabajo de investigación en el campo, el narcomenudeo junto a todos sus males vuelva a hacerse ver. Más allá de lo que tiene que ver con la circulación y la comercialización, la aparición de drogas en los sectores más vulnerables apaga aún más las esperanzas de los más jóvenes o incluso lleva a otros tipos de ilegalidades vinculadas al robo -para hacerse de dinero para acceder a la adicción-, o en casos más graves, ajustes de cuentas.
Modorra judicial
Por otro lado, entra en juego lo que sucede en las fiscalías, tanto generales como las abocadas al área de Drogas Ilícitas. Es un saber común que en la actualidad la lentitud de los procesos jurídicos es un dolor de cabeza constante en todos los Tribunales, como también en el Servicio Penitenciario que se ve sobrepasado por la conjunción de personas con condenas firmes y otras a la espera mientras pesa sobre ellas las prisiones preventivas. Prueba de ello son las largas investigaciones que se llevan en virtud a las drogas ilícitas, muchas ellas que demoran meses o incluso más de un año.
Si bien la estructura bonaerense del Poder Judicial insiste en que los trabajos contra el narcotráfico van ganando la pulseada, en las calles la realidad es completamente diferente porque una vez más ingresa cocaína desde distintos puntos del país y se inyecta de manera invisible en las arterias nicoleñas como primer paso, para después esparcirse por todo el corredor norte provincial. Una vez más, las autoridades se toman su tiempo mientras los vecinos afrontan en soledad los problemas que el crimen genera.



