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“El fútbol es el deporte más lindo, pero hoy se ensució mucho”

Con una destacada trayectoria como jugador, Emiliano Capella, flamante DT de Belgrano, conoce de cerca el lado menos visible del profesionalismo. “Por más que tengas el mejor plantel y el mejor juego, si no te ayudan, no llegás”, aseguró sin rodeos

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Emiliano Hernán Capella es un fanático del fútbol. Como jugador, se destacó como defensor, llegando a vestir la camiseta de Rosario Central y además, dueño de una destacada trayectoria en el ascenso argentino y en el exterior. Cuando colgó los botines, le dio paso al entrenador. Sus primeros pasos fueron en La Emilia y a fines de 2025, asumió en la Primera de Belgrano. De fuerte personalidad, fue líder dentro de la cancha y ahora su pasión la transmite desde afuera. Hoy, con 41 años, al frente del Rojo habló de todo con GOLAZO.

¿Te acordás cuándo y por qué empezaste a jugar al fútbol?
Tenía 4 años, fue en Los Andes de Alcorta, el pueblo donde nací. Mis viejos decidieron llevarme al fútbol porque vivía jugando adentro de mi casa con una pelotita. Lo hicieron para que no les rompa más nada, jaja.

¿Y de aquel pibito cómo se ve el Emiliano actual?
No cambió tanto. Creo que hoy estoy mucho más maduro y con una hermosa familia.

¿Cómo definís tu carrera y etapa como jugador?
Muy buena. Tenía los objetivos claros como jugador. Era del montón, pero mi cabeza y mi pasión me llevaron a hacer una linda carrera. Estuve arriba, por cuestiones de manejos de representante me tocó bajar cuatro categorías cuando caí en La Emilia, pero bueno, por algo suceden las cosas ya que ahí encontré lo mejor: mi mujer y pude formar mi familia. Después volví a estar a un penal de volver a Primera División. Esas cosas lindas tiene el fútbol.

¿Eras bravo fuera de la cancha, líder de grupos? ¿Tenés alguna anécdota?
No, era muy tranquilo. Me tocó ser capitán en varios equipos y siempre trataba de ayudar a mis compañeros estando en los detalles. Eso lo hacía para que el grupo fuera sólido y gracias a Dios, siempre peleamos cosas importantes. Anécdotas hay varias: en Venezuela, el primer día que llegué, un compañero se sentó al lado mío y sacó un revólver. Le dije: “¿Qué hacés con eso?” y me respondió: “No, mi pana, es que bajo de la favela y es bravo”. Ahí me dije: “¿Dónde me metí?”

¿Qué te dejó tu paso por La Emilia, donde arrancaste como técnico?
Mucha enseñanza. Decidí dejar el fútbol profesional y me puse el buzo de entrenador. Durante el paso por el Pañero creo que me faltó nada más que ganar el título. Después, lo que hice me dejó muy tranquilo porque di todo por el club y hoy algunos chicos que son pilares en Primera o que están en otros equipos profesionales (Lautaro Gaitán), los hice debutar yo. Por eso hay veces que el fútbol es muy ingrato en algunas cosas. Todos quieren levantar la copa, pero hay veces que por no ganar un título se dejan cosas en el camino que, si permitís caer las estructuras de un proyecto, no es fácil volver a levantarlas.

¿Volverías a dirigir al Pañero alguna vez o por lo que sufrió tu familia no lo harías más?
Hoy te digo que no porque pasaron muchas cosas en las que expuse a mi familia y no hay necesidad. Ser técnico ahí lo hice más por pasión que por dinero. La gente que me conoce sabe que fue así. Siendo entrenador de Primera iba a dirigir Infantiles y si tenía que ayudar en la cantina, lo hacía. Había un proyecto atrás muy lindo, aunque al final quedó a medias. Pero como siempre digo: todo sirve para replantearse cosas. Más allá de todo, siempre voy a estar agradecido por la oportunidad que me dieron y uno nunca sabe las vueltas que presenta la vida.

¿Cómo viviste la experiencia de dirigir Inferiores en Belgrano?
Sinceramente, una experiencia divina. Hoy el abrazo de los nenes en el Camping no los cambio por nada porque eso quiere decir que hiciste bien las cosas y les dejaste algo. Aprendí mucho con ellos, me enseñaron cosas que capaz yo no veía. Es amor puro.

¿Cómo te sentís hoy al frente de la Primera del Rojo?
Muy bien, con muchas ganas de llevar a cabo un proyecto comandado por Damián “Pitu” Oviedo, que hace bastante quieren lograrlo. Con mucho trabajo mejoramos en Inferiores y queremos alimentar con esos chicos y gente de experiencia la Primera División.

Vienen de un año difícil en lo deportivo. ¿Qué tal están para el 2026?
Estamos bien. Hace cuatro meses arrancamos el proceso. Entramos al Torneo Federación Norte, donde nos tocó quedar afuera el domingo para ponernos a punto para el Apertura. Hay que trabajar mucho para tratar de llegar a lo que nosotros pretendemos.

¿Te sentís cómodo en el ambiente del fútbol?
Sí, muy cómodo. Es mi cable a tierra. Además, quiero trasladar lo que viví como futbolista profesional y hoy estoy en un club en el que se puede trabajar tranquilo y con objetivos claros, algo que no sucede en todos lados.

¿Cómo te gusta que juegue tu equipo?
Quiero que tenga una identidad, que sea un equipo con orden y que intente jugar, que haya rotación y buen trato de pelota. Lo que sí, habrá partidos en los que se va a poder lograr y otros que no. Trato de adaptarme a todo, no soy un entrenador cerrado. Pero si elijo una manera de jugar, es la que describí al principio.

¿Cómo ves la Liga Nicoleña?
Ha crecido mucho. Le falta mejorar cosas, pero va por buen camino. Ojalá sigamos creciendo todos juntos.

¿Qué es lo más lindo y lo más feo del fútbol?
Es el mejor deporte del mundo. Lo que genera el fútbol no lo genera otro deporte. Lo más feo son las injusticias y, por una de las cosas que me alejé del fútbol profesional, fue por eso. Me tocó vivir y escuchar cosas. A veces fueron a favor y la mayoría en contra. Lamentablemente, por más que tengas el mejor plantel y el juego, si no te ayudan no llegás. Hoy se ensució mucho un deporte tan hermoso.

¿Qué sueños te quedan por cumplir?
No te digo el de ser entrenador de Primera porque tengo claro que no me quiero alejar de mi familia y de mis amigos. Ya bastante me perdí, a excepción de que tenga la necesidad y no cuente con otro trabajo. La vida es una sola y hay que disfrutar cada momento. Por eso, si te digo un sueño a corto plazo es salir campeón con Belgrano, hablando de fútbol. Después uno tiene sueños familiares que ojalá los pueda cumplir.

YO SOY

• Me llamo: Emiliano Hernán Capella
• Nací el 23/01/1985 en Alcorta, provincia de Santa Fe
• Familia: Evangelina es mi esposa, Julia y Bautista son mis hijos
• Años en el fútbol: 37. Desde 1989, cuando tenía 4 años en el fútbol infantil
• Trayectoria: Los Andes (Alcorta), Rosario Central, Aurora (Bolivia), un paso por Bulgaria, La Emilia, Sportivo Belgrano (San Francisco), Deportivo Petare (Venezuela), Ramón Santamarina (Tandil), Gimnasia y Esgrima (Jujuy), Juventud Unida (Gualeguaychú), Juventud Unida (San Luis) y Sportivo Las Parejas
• Títulos: 3
• Hincha de: Boca Juniors
• Momento inolvidable: después del nacimiento de mis hijos, el ascenso con Santamarina de Tandil
• Una virtud: soy divertido
• Un defecto: confiar mucho en la gente
• Mejor futbolista: siempre fue mi referente por el puesto, Walter Samuel
• Mejor entrenador: Leonardo Astrada y Miguel Ángel Russo
• Mejor compañero: del fútbol, Mariano González
• 11 ideal: 1 Oscar Córdoba; 2 Roberto Ayala, 3 Juan Pablo Sorín, 4 Iván Córdoba, 5 Fernando Redondo, 6 Walter Samuel, 7 Andriy Shevchenko, 8 Juan Román Riquelme, 9 Ronaldo, 10 Lionel Messi, 11 Ángel Di María
• Música: folklore
• Un libro: “Al carajo” de Álvaro Rolón
• Una serie: Prison Break
• El fútbol es: mi pasión
• Emi Capella es: un loco apasionado de lo que hace

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