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Indignación en Barrio Santa Rosa: “Mientras el Intendente hace videitos, nosotros sacamos el agua con baldes”

"Así estamos, señor Intendente", reclaman los vecinos tras las lluvias del fin de semana. El contraste entre las historias de las redes sociales del municipio y el barro en la periferia reaviva la polémica por las prioridades de la obra pública.

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El reciente temporal que azotó a la ciudad volvió a poner de manifiesto una grieta que parece no cerrarse: la distancia entre el centro asfaltado y los barrios de la periferia. Mientras que desde las cuentas oficiales del Ejecutivo municipal se difundieron historias de Instagram mostrando una supuesta “gestión excelente” y destacando el funcionamiento de los desagües y zanjones, los vecinos de Barrio Santa Rosa capturaron una realidad muy distinta con sus teléfonos.

Las imágenes enviadas por los residentes muestran calles anegadas, cunetas desbordadas y el barro ganando terreno en zonas que, según denuncian, deberían haber estado asfaltadas hace tiempo. Este escenario desató una ola de indignación, no solo por la falta de infraestructura, sino por lo que consideran una “puesta en escena” mediática que ignora las necesidades de los sectores más vulnerables.

El centro y la periferia: Dos contextos opuestos

La bronca de los vecinos apunta directamente a la distribución de recursos. Para muchos, el mantenimiento y el asfalto parecen detenerse donde termina el casco céntrico. “Ah, pero la bajadita de la Costanera está impecable y asfaltada; eso parece ser lo único que importa”, comentó con ironía un vecino, reflejando el sentimiento de que se prioriza la estética de las zonas turísticas por sobre la dignidad de los barrios.

Otro punto de crítica feroz fue la comunicación del Intendente, quien apareció en redes sociales junto a sus hijas explicando los milímetros llovidos y felicitando a su equipo por el trabajo realizado. Para los habitantes de Santa Rosa, estos videos se sienten como una provocación: “Pasa que los barrios son los barrios… por fin se están dando cuenta, pero ya lo votaron muchos”, se lamentaba otra nicoleña mientras intentaba despejar el agua de su entrada.

Promesas que no llegan al barro

La falta de explicaciones sobre por qué hay calles sin pavimentar en barrios consolidados es el eje del reclamo. Los vecinos aseguran que la planificación urbana no llega a las zonas donde realmente se necesita para evitar desastres cada vez que llueve. “Si llueven 200 milímetros, trabajen en los zanjones de donde se llevaron la tierra negra”, exigieron desde el barrio, apuntando a una supuesta falta de mantenimiento en los canales de desagüe que hoy los dejan desprotegidos.

El caso de Santa Rosa no es aislado, sino que representa el grito de una periferia que se siente invisibilizada por una gestión que, a los ojos del vecino de a pie, parece más preocupada por el impacto en cámara que por el estado real de barrios.

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