
Mientras las ventas minoristas pymes arrastran una baja interanual del 5,6%, los comerciantes locales deciden absorber costos para evitar el estancamiento total del stock.
A diferencia de otros rubros, las prendas de media estación muestran incrementos interanuales que apenas rondan el 10% o 20% respecto a marzo del año pasado. Esta decisión busca incentivar el movimiento en los locales, donde la mercadería se acumula en los depósitos mayoristas y el consumidor final restringe sus gastos al no considerar la ropa como un artículo de primera necesidad frente a los alimentos.
La situación económica actual obliga a los comerciantes a trabajar con márgenes de ganancia muy ajustados para poder sobrevivir. En el recorrido por los comercios de la ciudad, se observa que artículos básicos como remeras o jeans han tenido ajustes mínimos; por ejemplo, una prenda que el año pasado valía $65.000 hoy se consigue por $69.000. Los vendedores coinciden en que la calle está “seca” de dinero y que el cambio de clima todavía no ayuda a impulsar la compra de abrigos más pesados, los cuales seguramente lleguen con valores más altos debido a los costos de confección y materiales.
Para intentar revertir esta tendencia negativa, los negocios se apoyan principalmente en su clientela fija y en las facilidades financieras, como los descuentos por pago en efectivo y las promociones que ofrecen las distintas entidades bancarias. Aunque los últimos datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) mostraron un leve repunte del 2,6% en febrero respecto a enero, el acumulado del año sigue en rojo, lo que mantiene al sector en un estado de alerta constante y a la espera de una mejora real en los salarios.



