Un episodio poco habitual sacudió en los últimos días a la estructura de la Policía Bonaerense en la región, luego de que el Superintendente Interior Norte II, comisario mayor Rodrigo Ledesma, denunció el robo de su automóvil en jurisdicción del Partido de San Nicolás.
El hecho, fue caratulado como “Hurto Agravado de Vehículo dejado en la Vía Pública”, se habría producido entre la noche del miércoles 18 y la mañana del 19, en la zona de la colectora de la Runa Nacional N°9, a la altura del kilómetro 224,5, en cercanías del límite con Ramallo.
Un relato que abre preguntas
De acuerdo a la denuncia radicada en la Comisaría Segunda, el propio Ledesma habría indicado que alrededor de las 23:00 del día anterior circulaba a bordo de su automóvil marca Ford, modelo Focus, color negro, cuando sufrió un desperfecto mecánico en una de las ruedas.
Siempre según su versión, tras cruzar el arroyo que divide Ramallo de nuestra ciudad, decidió detener la marcha y dejar el vehículo estacionado sobre la colectora, asegurando haberlo dejado “correctamente cerrado” ante la imposibilidad de continuar.
Sin embargo, al regresar al lugar cerca de las 8:00 del día siguiente, el rodado ya no se encontraba. Según manifestó, el auto -asegurado en una compañía privada- habría sido sustraído sin signos de violencia.
Repercusiones dentro de la fuerza
Más allá de la formalidad del expediente, el episodio no pasó desapercibido puertas adentro de la fuerza.
La jerarquía del denunciante y las circunstancias del hecho generan distintos comentarios entre efectivos policiales.
Algunas fuentes consultadas señalaron que llama la atención que un funcionario con ese nivel de responsabilidad no hubiera requerido asistencia inmediata. “Podría haber solicitado apoyo de un móvil policial de la zona”, indicaron a COSA CIERTA, en referencia a la disponibilidad operativa tanto en San Nicolás como en Ramallo.
En esa misma línea, también se menciona que no existirían registros de llamados al 911 vinculados a la situación, lo que sumaría interrogantes sobre cómo se desarrollaron los hechos.
Coincidencias que no pasan inadvertidas
Otro de los puntos que, según trascendió, generó comentarios internos es el momento y el lugar en el que ocurrió el episodio. Algunos efectivos deslizaron que resulta llamativo que el vehículo haya sido sustraído en una jurisdicción que el propio jefe conoce en profundidad por su función.
Incluso, se habría señalado como sugestiva la franja horaria en la que el auto permaneció en la vía pública, abarcando toda la madrugada.
Por otra parte, también se pone el foco en la circulación de la información dentro de la fuerza. Versiones indican que el hecho trascendió a la opinión pública pese a intentos iniciales de mantenerlo en un ámbito más reservado.
Hipótesis y cautela
En medio de los comentarios, algunas voces dentro de la fuerza deslizaron una hipótesis sobre el modus operandi del delito, aunque sin elementos concretos que permitan sostenerlas. En ese sentido, se mencionó que este tipo de hechos podría vincularse con prácticas delictivas extendidas en otras zonas del Conurbano, aunque sin establecer relación directa con el caso puntual.
Las mismas fuentes remarcaron la necesidad de evitar conclusiones apresuradas hasta tanto avance la investigación judicial.
Investigación en curso y debate abierto
Actualmente, la causa continúa en etapa investigativa con el objetivo de esclarecer lo sucedido y dar con el vehículo sustraído.
El episodio, por sus características y por involucrar a un alto mando policial, no solo derivó en un expediente judicial, sino que también abre un debate interno sobre procedimientos, criterios de actuación y niveles de transparencia dentro de la fuerza.
En paralelo, en distintos sectores de la sociedad comenzó a instalarse nuevamente la discusión sobre la seguridad y la confianza en las instituciones, en un contexto donde cada hecho resonante tiende a amplificar cuestionamientos que, lejos de disiparse, parecen profundizarse con el paso del tiempo.



