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Crecen los reclamos por otra ola de robos

Arrebatos, robos de vehículos y entraderas. Más cuestionamientos por la falta de respuestas

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Vecinos de distintos barrios advierten sobre una serie de hechos delictivos que se repiten en la ciudad y describen un aumento de la sensación de vulnerabilidad en la vida cotidiana. También señalan la presencia de personas provenientes de ciudades vecinas vinculadas a estos episodios y cuestionan la falta de respuestas por parte de fiscales y jueces. ¿Por qué esperar a que el problema sea incontrolable?”, se preguntan los nicoleños.

San Nicolás ha dejado de ser esa ciudad donde la calma era la norma. Lo que antes se percibía como una realidad ajena hoy golpea las puertas de cada barrio. El malestar no es solo por el aumento de los ilícitos, sino por la impunidad con la que operan las bandas, muchas veces vinculadas a delincuentes desplazados de Rosario y Villa Constitución, que encontrarían en la ciudad un nuevo radio de acción.

El día a día bajo acecho
La denuncia de los vecinos es concreta y recurrente. Ya no se trata solo de arrebatos nocturnos; la modalidad de abrir autos en las puertas de las escuelas durante el ingreso o egreso de los alumnos ha generado una alarma sin precedentes. Los padres expresan que ni siquiera ese breve lapso de tiempo es seguro.

A esto se suma el descontrol en las calles:
Motos sin control: circulan a altas velocidades y son la herramienta principal para los arrebatos de mochilas, celulares y bicicletas.
El miedo al descuido: la imposibilidad de dejar la casa sola o de circular en bicicleta sin el temor constante a sufrir un robo violento.
Asentamientos y falta de planificación: existe una fuerte crítica hacia la presunta entrega de viviendas y terrenos que terminarían fomentando la creación de zonas donde se refugian personas ajenas a la ciudad con antecedentes delictivos.

El foco en la Justicia: la “puerta giratoria”
Si bien muchos señalan la falta de patrullaje, un gran sector de la sociedad nicoleña dirige sus críticas hacia el Poder Judicial. Existe un agotamiento frente a lo que consideran una “puerta giratoria” para los delincuentes.

“Es más lo que tarda un policía en escribir el ingreso que lo que el fiscal de turno tarda en dejar libre al delincuente”, es una de las frases que más resuena en las redes y foros vecinales. La percepción ciudadana es que las leyes existen, pero que la interpretación de jueces y fiscales termina favoreciendo al victimario por sobre la víctima, minando la moral de las fuerzas de seguridad y la paciencia de los contribuyentes.

¿Política o sentido común?
El reclamo de la comunidad excede las banderas políticas. Se trata de una demanda de seguridad básica. Los nicoleños que apuestan por quedarse y producir en la ciudad sienten que están “saliendo perdiendo” frente a una delincuencia que avanza y una autoridad que mira hacia otro lado.

La advertencia es clara: la naturalización del delito es el paso previo a la pérdida total del espacio público. San Nicolás exige controles más severos, leyes que se cumplan y una justicia de oficio que no transe con la corrupción ni con la desidia.

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