En un contexto donde las plataformas digitales de transporte se han convertido en el sustento de muchas familias nicoleñas, un reciente episodio de intolerancia ha generado un fuerte repudio en las redes sociales. Un trabajador local denunció públicamente haber sido bloqueado de la aplicación Uber luego de que una pasajera calificara negativamente su servicio en medio de una emergencia médica crítica: su hijo pequeño estaba sufriendo una convulsión mientras él se encontraba al volante.
Una urgencia que no pudo esperar
El hecho ocurrió durante la jornada del domingo, cuando el chofer inició un viaje en la intersección de Avenida Savio y Pellegrini con destino a Barrio Savio. Según el relato del trabajador, a escasas dos cuadras de llegar al destino final, recibió un llamado de su esposa informándole que su hijo, quien padece una condición médica que le provoca convulsiones durante el sueño- estaba atravesando una crisis.
Ante la desesperación de la noticia, el hombre le explicó la situación a la pasajera, una joven de aproximadamente 20 años, solicitándole disculpas y pidiéndole por favor descender en Savio y Rademil, a muy corta distancia del punto pactado, para poder acudir de inmediato a su hogar.
El rigor de los algoritmos y la falta de humanidad
Pese a que el chofer admite haber atendido el teléfono y modificado el destino por una causa de fuerza mayor, la respuesta de la usuaria fue letal para su economía familiar. La pasajera decidió asentar tres calificaciones negativas en el sistema: una por el uso del celular al conducir, otra por no completar el trayecto y la última por dejarla en un lugar incorrecto.
Esta acumulación de reportes negativos en un solo viaje disparó los protocolos automáticos de la plataforma, resultando en el bloqueo inmediato y definitivo de la cuenta del conductor. “Te quería decir que no tuviste ni un poquito de empatía; por un viaje de 2 mil pesos me dejaste sin trabajo a pesar de que te pedí por favor que entendieras mi urgencia”, expresó el damnificado en un descargo que rápidamente se hizo viral entre los vecinos de la ciudad.
Un debate sobre la solidaridad ciudadana
El caso ha reabierto el debate en San Nicolás sobre la deshumanización que a veces proponen los sistemas de puntuación digital. Mientras que las normas de la aplicación son estrictas respecto al uso del celular y el cumplimiento de la ruta, la comunidad reclama una mayor cuota de sentido común y solidaridad ante imprevistos que ponen en riesgo la vida de un menor.
El trabajador cerró su mensaje con una amarga reflexión dirigida a la pasajera, deseando que, de cara al futuro, logre comprender el valor de la empatía ante situaciones de dolor ajeno. Por el momento, el conductor permanece sin su principal herramienta de trabajo, mientras sus colegas del sector evalúan formas de visibilizar el riesgo al que están expuestos ante denuncias arbitrarias.



