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Cráter en José Rivas: hasta el colectivo desvía

El abandono barrial llega a un punto crítico con calles intransitables y falta de respuestas

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Un pozo de grandes dimensiones en José Rivas al 100 obliga a desviar el transporte público para evitar roturas. El hartazgo de los vecinos crece ante la falta de obras básicas y un centro que luce maquillado frente a la periferia olvidada.

La desidia municipal en el centro de la escena

En la intersección de José Rivas al 100, la falta de mantenimiento ha tomado la forma de un cráter que ya no solo afecta a los vehículos particulares, sino que ha modificado la logística del transporte público en la zona. Las unidades de colectivo, en un intento por preservar la mecánica de los coches ante la profundidad del bache y el agua estancada, han comenzado a desviar su recorrido habitual. Esta situación deja a los usuarios a la deriva en una zona de tránsito constante, evidenciando que los reclamos elevados a las autoridades no han encontrado eco hasta el momento.

Este panorama no es un hecho aislado, sino el síntoma de una fractura profunda entre el casco céntrico y los barrios de San Nicolás. La indignación de los nicoleños se hace sentir con fuerza en las redes y en la calle. “Varios barrios están olvidados; al intendente le importa el centro nomás, de vuelta lavando dinero en Nación y Mitre”, disparó un vecino, reflejando una percepción de prioridades invertidas, donde el embellecimiento de las avenidas principales parece ocultar el deterioro de las cuadras donde viven los trabajadores. Para muchos, el contraste entre el asfalto nuevo del centro y las calles “hechas mierda” —como las cortadas de Chacabuco a Moreno— es una falta de respeto a quienes pagan sus tasas.

El reclamo por la vuelta al barrio

La ausencia del jefe comunal en el territorio es otra de las quejas recurrentes de una comunidad que se siente ignorada. “Esto no lo ve el intendente; claro, si ni pisa estos barrios para no ensuciarse los zapatos”, sostienen quienes añoran los tiempos en que los mandatarios recorrían las zonas críticas y dialogaban con los vecinos. La falta de obras estructurales, como el cordón cuneta en sectores como barrio California, refuerza la idea de una gestión que le da la espalda a las necesidades básicas: que el vecino pueda caminar sin barro y que las calles no se inunden.

Mientras el Municipio se enfoca en la zona de mayor visibilidad turística, los baches en los barrios se multiplican, transformándose en trampas para conductores y peatones. El caso de José Rivas al 100 es solo la punta del iceberg de una San Nicolás que pide, a gritos, una mirada más federal y menos cosmética.

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