Un nuevo conflicto se desató en las últimas horas en la zona lindera al Santuario de la Virgen del Rosario de San Nicolás, donde la familia Giroldi denunció el avance de maquinaria municipal sobre terrenos que -según afirman- son de su propiedad, lo que incrementa el riesgo de derrumbe de las viviendas.
Jorge Giroldi, uno de los herederos, relató que el terreno les pertenece desde hace varias décadas. “Desde el año 38, que lo compró mi abuelo -que tenía cuatro o cinco hijos, la compró para que los chicos vayan a la escuela-, desde el año treinta y ocho esto está habitado, tenemos la escritura, todo”, explicó. Según detalló, con el paso del tiempo se construyeron nuevas viviendas: “Después se fabricó otra casa hace cincuenta años, y hacía sesenta la otra casa que está allá”.
El conflicto se agudizó cuando, según indicó, el municipio comenzó a avanzar con maquinaria pesada sobre la barranca. “Tenemos escritura, y la escritura dice que los terrenos siguen hasta el río Paraná. Y fueron comiendo de a poco”, sostuvo.
En ese contexto, describió episodios recientes en los que familiares debieron intervenir para frenar los trabajos. “Se pusieron adelante de las máquinas, tuvieron que arriesgar la vida, ponerse adelante de las máquinas y que no excavaran más, porque esto tiene escritura”, afirmó. También cuestionó la falta de propuestas por parte del municipio: “En ningún momento ofrecieron algo razonable. Vinieron con pequeñeces, como si no fuéramos propietarios”.
El hombre agregó que la propiedad se extiende “ochenta metros, más o menos hasta el río” y señaló que parte de la familia —los mayores, de más de 80 años— debió abandonar una de las casas por el deterioro estructural. “Hace, más o menos, tres años, se tuvo que ir, porque se está cayendo. Cuando la dejamos deshabitada, nos robaron todo”, indicó.
Además, denunció presiones indirectas: “Les cortaban el agua, no tenemos agua. La luz. De hecho, buscan psicológicamente sacarte de cualquier manera”.
Frente a este escenario, la familia presentó un habeas corpus para frenar el accionar municipal y evitar mayores riesgos, mientras el conflicto por la titularidad y uso de esos terrenos continúa sin resolución definitiva.



