Sociedad

Yarará en la city: el riesgo de alterar la naturaleza

Vecinos advierten que el desmonte del EcoParque y los movimientos de tierra sobre la barranca desplazan la fauna autóctona hacia las zonas de tránsito peatonal. ¿Quién invade a quién?

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La aparición de una yarará de importante tamaño este miércoles por la tarde en la zona alta del EcoParque –y alrededores- encendió las alarmas entre los nicoleños que circulaban por el sector del Parque Sarmiento y la bajada de El Yaguarón. El ejemplar fue divisado mientras se desplazaba por la vereda, lo que generó preocupación inmediata debido a la alta toxicidad de su veneno. Sin embargo, más allá del peligro intrínseco, el episodio disparó un fuerte debate sobre el impacto de las obras municipales en el hábitat natural. Algunos vecinos afirman que la Yarará fue atacada ‘’a palazos’’ hasta morir. 

Desplazamiento por remoción de tierras 

La presencia de estos reptiles cerca del río es natural, pero la frecuencia de los avistamientos parece haber escalado en sintonía con la intensa actividad de maquinaria pesada según cuentan algunos deportistas habitués de la costanera. El municipio ejecuta movimientos de suelo para instalar nuevos toboganes y estructuras lúdicas. Este despliegue de retroexcavadoras y el desmonte de pastizales —en un contexto de quiebre de la vegetación nativa— podrían estar provocando que las especies se sientan amenazadas. Al alterar el perfil de la costa, se destruyen refugios naturales, forzando a los animales a subir hacia la zona urbana.

“Es su hábitat, no aparecen por casualidad” El malestar de los residentes no tardó en manifestarse. “¿Qué esperaban si cada vez le destruyen más su hábitat?”, sentenció una vecina del ‘’Campito’’. Muchos coinciden en que la responsabilidad recae sobre la intervención humana desmedida. 

“No es que el animal sea agresivo o que ‘aparezcan’ de la nada; es que les estamos pasando la retroexcavadora por encima de sus nidos”, explicó Diego, corredor habitual del Paseo Costanero. Por su parte, otros ciudadanos que presenciaron el hallazgo siguieron subrayando que la culpa no es de la especie, sino del hombre y su afán por urbanizar zonas que deberían ser preservadas: “Al mover las tierras y cortar pastizales de forma tan brusca para poner juegos, los animales suben a la ciudad porque ya no tienen dónde estar. Estamos destruyendo su hábitat por unos toboganes y muñecos de hierro”, sentenciaron otros deportistas locales. Esta situación ocurre mientras persisten las medidas precautelares de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires (SCBA), la cual suspendió capítulos claves del Código Urbano Ambiental (CUA) local por presuntas irregularidades en su aprobación. Estas medidas de la Corte buscan proteger la reserva ante intervenciones consideradas regresivas.

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