
Desde un tiempo a esta parte los delitos que se suceden casi rutinariamente han ido creciendo en distintos puntos de San Nicolás y a pesar de los reclamos vecinales -en las calles o a través de redes sociales- la solución nunca parece llegar ante la inacción política y un cúmulo de factores que se reúnen para ser un obstáculo mayor.
Por ejemplo, la saturación de los sistemas judiciales y penales en la Provincia de Buenos Aires, por ende en nuestra localidad, llevan a lo que popularmente se suele mencionar como “puerta giratoria”. En la actualidad las facetas administrativas y procedimientos jurídicos no cuentan con el personal para encontrar fluidez, retrasando muchísimas causas de menor calibre, pero que entorpecen de igual manera. Una situación idéntica tiene que ver con la Unidad Penal N°3, la institución carcelaria que desde hace años afronta la problemática de la sobrepoblación albergando en condiciones cuestionables a convictos o directamente sin lugar para nuevos individuos.
En todo este embrollo, las posturas ideológicas de las distintas veredas políticas no hacen más que discutir ideas en el aire entre Municipio y Provincia poniendo en juego sus imágenes, pero sin darle una respuesta efectiva a los que sufren esto día a día.
Abandono y negligencia
Como si lo anteriormente mencionado fuera poco, en la actualidad un nuevo problema que se apareció en la cotidianeidad nicoleña son los espacios privados o públicos que han caído en el olvido y fueron aprovechados en más de una ocasión para actividades ilegales.
“Si no están bien cerrados, es un tema porque los vagabundos los usan para dormir y guardar cosas”, expresaron fuentes policiales a COSA CIERTA respecto a esta nueva situación que se ha replicado en diferentes sectores. A pesar de que la mayoría de estos sucesos se suelen perpetrar en barrios alejados del microcentro, también hay puntos claves más cercanos que han traído complicaciones. “Mucho tiempo paso con la LT24”, detallaron respecto al viejo edificio radial ubicado sobre Av. Moreno que cayó en quiebra. Prueba de ello, dos semanas atrás cuatro individuos fueron retirados del interior a pesar de estar cerrado con chapas en sus ingresos. Además, previamente se registraron una gran cantidad de robos en los cuales se intentaban llevar mobiliario o elementos de valor.
En este caso también entra en juego casos como la ya mencionada ex fábrica textil “Estela”, una enorme construcción radicada en la zona norte que día a día ve la circulación de personas por dentro de los pasillos que anteriormente funcionaban como motor productivo de la ciudad. Asimismo, supo funcionar de “refugio” para delincuentes o individuos que perturban la tranquilidad de los vecinos diariamente.
Más atrás en el tiempo hubo otros casos como la Clínica Alvear, o incluso el Hotel El Acuerdo en pleno centro, lugares que se esgrimen como oportunidad para aquellos amigos de lo ajeno para guardar objetos sustraídos e incluso actos de vandalismo.
Responsabilidades
Por último, en este complejo escenario el nulo accionar de diferentes partes es trascendental. Si bien en primera instancia existen procesos judiciales y responsabilidad individual en los casos que los propietarios deban expedirse, tampoco la gestión política parece poner en disposición todo su aparato de gestión para encontrarle la vuelta.
Mientras que el Municipio acciona contra los propietarios menores en la limpieza de sus terrenos baldíos o en desuso, las recolecciones de firmas -como sucede en la ex Estela- o la adaptación de los vecinos a la inseguridad parece no generar repercusiones en las oficinas de un Poder Ejecutivo abocado a proyectar su campaña provincial.



