
La víctima cumpliría hoy 29 años tras el trágico desenlace ocurrido en 2024. Pese a la confesión del autor material, el fallecimiento del imputado en prisión dejó la causa penal sin una sentencia definitiva en los tribunales locales.
Quienes la recuerdan la destacan como una joven alegre, muy vinculada a su familia y, sobre todo, dedicada a la crianza de su hija, quien en ese entonces tenía 3 años. No tenía conflictos con nadie ni denuncias previas; su vida transcurría con normalidad entre sus afectos y su comunicación a través de la Lengua de Señas Argentina (LSA) ya que pertenecía a la comunidad de personas hipoacúsicas.
El último rastro con vida
Todo comenzó el jueves 12 de septiembre de 2024. Cerca de las ocho de la mañana, Florencia cumplió con su rutina habitual: Llevó a su hija al jardín. Minutos después, subió a una unidad de la línea 504 de colectivos. Una testigo la vio sentada en el último asiento del vehículo. Fue la última imagen de ella con vida; a partir de ahí, el rastro se perdió por completo.
El hallazgo en la planta de residuos
La angustia de la búsqueda terminó de la peor manera al día siguiente. El viernes 13 de septiembre, operarios de la planta de tratamiento de residuos ENTRE realizaban sus tareas habituales cuando visualizaron un bulto extraño al lado de un camino de tierra. Al acercarse, confirmaron que se trataba de un cuerpo humano. Florencia estaba envuelta en una sábana rosa, maniatada y presentaba signos de haber muerto por asfixia mecánica.
La evidencia y el video clave
La investigación judicial dio un paso fundamental gracias a un material audiovisual que circulaba y que fue aportado por la propia pareja de la víctima para colaborar con la causa. En ese video se veía a Florencia en una situación íntima, pero el dato crucial no fue la acción, sino el entorno: Aparecía la misma sábana de color rosa con la que luego envolvieron su cuerpo para descartarlo en la zona de la planta de residuos.
A partir de las imágenes y de tatuajes identificados, la policía llegó a Walter Solís y a Jonathan Latapié, un hombre de 37 años también hipoacúsico. Al ser interceptado, Latapié no pudo sostener la mentira y confesó el hecho ante los efectivos. Según sus propias palabras, el crimen ocurrió en una vivienda de la calle Belgrano que él tenía a su cargo. “Se me fue de las manos”, fue la frase con la que intentó justificar el asesinato.
Un cierre sin juicio ordinario
El proceso judicial quedó truncado en febrero de 2025. Jonathan Latapié, señalado como el autor material del femicidio, se suicidó en su celda de la Unidad Penal 3 de San Nicolás mientras esperaba ser juzgado. Con su muerte, la acción penal contra el principal sospechoso se extinguió, dejando un vacío legal para la familia que esperaba una condena firme en los tribunales.
El dolor de la familia y la falta de justicia
En los días posteriores al hallazgo y durante las marchas organizadas por la Multisectorial de Mujeres, la familia de Florencia expresó su dolor y desesperación. Estos testimonios reflejaron el impacto del crimen en el seno de un hogar devastado:
“Nunca pensé que iba a estar adelante pidiendo justicia por mi sobrina. Vamos a seguir en pie por Flor y por su hijita, que nos necesita; esto no puede seguir pasando”, manifestaba su tía mientras acompañaba a la madre de la víctima, quien en aquel momento no podía hablar por la angustia.
Respecto a lo ocurrido, la familiar mencionaba en aquel entonces la presencia de un vehículo de alta gama cerca de donde apareció el cuerpo, según el relato de una vecina que hoy forma parte de la reconstrucción de los hechos.
La familia también relató lo difícil que fue informar a la abuela de Florencia, una mujer de 89 años: “Tuvimos que darle la noticia a último momento y fue muy doloroso”, declararon durante las movilizaciones en Plaza Mitre.
Este cumpleaños es, sobre todo, un recordatorio de la herida que persiste en la comunidad nicoleña. A pesar de los giros que tomó la causa judicial, la memoria de Florencia Comas se mantiene presente en el reclamo de su entorno y en la crianza de su hija. Recordar su fecha de nacimiento funciona hoy como un pedido de justicia vigente para que el caso no caiga en el olvido.



