El lanzamiento de la colección oficial para la Copa del Mundo 2026 ha generado un escenario contradictorio en los comercios de la ciudad. Mientras que los álbumes oficiales son prácticamente inexistentes en las estanterías locales, las figuritas se consiguen con cierta facilidad en casi cualquier punto de venta. Sin embargo, esta abundancia de sobres está acompañada por una marcada irregularidad en los precios, con variaciones que superan el 20% respecto al valor oficial sugerido.
Stock disponible y brecha de precios
A diferencia del álbum, el flujo de figuritas es constante. Los vecinos nicoleños no encuentran dificultades para dar con el producto, pero sí para hallar uniformidad en el costo. En los pocos locales con certificación oficial de PANINI —que en la ciudad pueden contarse con los dedos de una mano— el paquete se comercializa a $2.000. No obstante, en la mayoría de los kioscos de barrio y locales céntricos, el precio asciende a $2.400.
Esta diferencia de $400 por sobre representa un eje de conflicto para la economía familiar. “En el centro las conseguís a precio de lista, pero si te movés unas cuadras ya te cobran cualquier cosa porque saben que los chicos las quieren igual”, explicó un padre de familia durante una recorrida por la zona de la Terminal de Ómnibus. Los comerciantes, por su parte, atribuyen estos incrementos a los costos de logística y a la baja rentabilidad que les dejan las distribuidoras mayoristas.
El álbum tradicional tiene un precio sugerido de $15.000, aunque ante la falta de stock, los precios en plataformas digitales ya escalan hasta los $80.000 para las ediciones de tapa dura, que deberían costar no más de $25.000, según valores oficiales.
El impacto en el bolsillo nicoleño
La facilidad para conseguir las figuritas contrasta con el esfuerzo económico que implica completar la colección, considerada la más extensa de la historia con 980 unidades. Con el precio “recargado” de $2.400, el costo final para llenar el álbum en San Nicolás podría dispararse significativamente por encima de los $350.000 estimados inicialmente, contemplando el factor de las figuritas repetidas.
La falta de control sobre los precios finales y la escasez de puntos de venta oficiales directos dejan al consumidor local supeditado a la oferta del mercado minorista, donde el valor del producto parece regirse más por la demanda inmediata y la “emoción de las familias” que por las normativas comerciales vigentes.



