El movimiento de maquinarias pesadas tomó por sorpresa a los habitantes de la zona norte de la ciudad.
El martes, sin anuncios oficiales previos ni explicaciones públicas por parte de las autoridades municipales o provinciales, comenzó el desmantelamiento de la base operativa de la Policía Local.
El predio de Avenida Illia, ubicado frente al Parque Sarmiento y a metros de oficinas públicas, quedó vacío tras el retiro de los contenedores que estructuraban las oficinas de la fuerza.
La falta de información oficial alimentó la incertidumbre en un sector que ahora se siente desamparado. Ante las consultas vecinales, las respuestas llegaron a cuentagotas. Desde los sectores vinculados a la logística policial se justificó la medida bajo criterios técnicos: optimizar los recursos para el patrullaje y reforzar la presencia en el sector austral de la ciudad, una zona castigada por el delito que reclamaba mayor atención desde hacía meses.
Sin embargo, el destino elegido para reubicar la base encendió las alarmas de la opinión pública.
El nuevo predio de la calle Don Bosco se emplaza justo detrás de dos de los proyectos más ambiciosos y recientes de la ciudad: el nuevo Hospital Zona Sur -cuya gestión privada fue concesionada al Grupo Oroño- y el futuro complejo de cines anunciado por el Ejecutivo Municipal.

El malestar de la comunidad
La coincidencia geográfica despertó sospechas inmediatas entre los nicoleños, quienes asocian el movimiento de la fuerza pública con la custodia de las grandes inversiones locales.
Las redes sociales de los medios de comunicación se poblaron rápidamente de reclamos de vecinos de la zona norte, quienes sienten que se “desviste un santo para vestir a otro”.
Las quejas apuntan a que la seguridad en San Nicolás parece tratarse como un recurso de “sábana corta”, que se recicla y se traslada en lugar de expandirse.
Mientras el presupuesto municipal destina partidas millonarias a la propaganda política y a la remodelación de espacios lúdicos, la infraestructura de seguridad no suma nuevas sedes, sino que simplemente cambia de dirección postal.
Cruce de responsabilidades
El traslado también deja al descubierto las contradicciones en el discurso político tradicional respecto a las competencias en seguridad.
Mientras los argumentos oficiales suelen depositar la responsabilidad exclusiva en las arcas y decisiones de la Provincia de Buenos Aires, fuentes policiales confirmaron que una mudanza de esta envergadura exige una coordinación estrecha entre el Ministerio de Seguridad bonaerense y el Municipio.
La reubicación de la base demandará al menos un mes de trabajos para estar operativa de forma plena.
Durante ese bache temporal, la zona norte experimentará una menor presencia física de los efectivos, abriendo un interrogante que las autoridades aún no han salido a responder: si la prioridad del diseño urbano actual es el bienestar residencial o el blindaje de los nuevos polos comerciales de la ciudad.



