Historias

Ailén Mansilla: la fonoaudióloga que encontró en el arte una herramienta para su profesión

Licenciada en Fonoaudiología, actriz y exintegrante de la compañía “Déjalo Ser”, Ailén Mansilla encontró en el arte una herramienta para potenciar su trabajo con niños, integrando comunicación, lenguaje y emociones en cada intervención

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Ailén Mansilla inició desde muy chica su vínculo con las expresiones artísticas a través del teatro y la comedia musical. Formó parte de los primeros elencos de la compañía “Déjalo Ser”, tuvo un período alejada de los escenarios y más cerca del deporte mediante la práctica del vóley. Su faceta profesional se desarrolló en Rosario, donde obtuvo el título de licenciada en Fonoaudiología. Paralelamente, continuó profundizando su formación artística en las escuelas de teatro “El Rayo” y “La Nave”, dos espacios con miradas muy diferentes sobre las emociones, la interpretación y la construcción de personajes. Hoy orienta su trabajo a la comunicación y el lenguaje en niños con y sin discapacidad, una tarea en la que el arte se convirtió en una herramienta fundamental para unir ambos mundos.

El teatro, una costumbre: “Soy una mujer que creció en el mundo de ‘Chiquititas’ y Cris Morena, ya con esa costumbre de ver todos los días sus programas, me fue inevitable no querer hacer lo mismo, me gustaba mucho actuar, bailar y contar y soñaba con ser actriz algún día”.

La fonoaudiología, la elección pensante:“Siempre me gustó todo aquello vinculado a la medicina y en su momento estaba entre dos opciones: nutrición y fonoaudiología. Elegí ser fono por las materias que abarcaban, vincularme con personas mediante diferentes formas de comunicación es lo que me fascina”.

Lo inesperado del mundo profesional: “Cada día es totalmente distinto, la fonoaudiología te presenta personas con diferentes problemas y a su vez diferentes formas de expresarlos, ahí encontrás un sinfín de experiencias, anécdotas y aprendizajes que por un lado te hacen crecer como profesional y a su vez representa un desafío constante para encontrar la manera precisa de comunicación con el niño”.

Las problemáticas frecuentes:“En el consultorio ha aumentado la frecuencia de los chicos con poca o nula capacidad para el habla, no hablan teniendo 4 o 5 años, se realiza la evaluación correspondiente y se determina la magnitud de cada caso, muchas veces se debe a la timidez que tiene el chico, en otros casos a que el chico entiende que no habla bien y por temor al marcar el error, no habla y en otros casos existe una dificultad a la hora del aprendizaje la cual se torna frustrante para el niño interviniendo obligatoriamente su parte psicológica”.

La nutrición actual de su arte: “Me paso todo el día cantando, mientras voy caminando, esperando que llegue un paciente, haciendo otras cosas. En casa toco la guitarra, el ukelele, me divierto en cada momento que puedo. Fuera de ese ámbito también juego al pádel de manera recreativa, trato de pasarla bien el mayor tiempo posible”.

El servicio del aprendizaje:“Al momento de estudiar la carrera todo el tiempo tenía en mi cabeza el seguir estudiando cada vez más y más, hacer masters, congresos y todo lo que existía respecto a mi profesión. Una vez recibida al entrar en el campo de acción me di cuenta que mi conocimiento, a pesar de considerarlo poco, ayudaba a las personas y ahí me di cuenta que tenía que disfrutar, aprender y ver la manera de mejorar esas cualidades que un profesional debe brindar a la hora de estar con un paciente”.

Su consideración sobre el artista: “Soy artista no por el simple hecho de haberme formado en el teatro y haber representado personajes sino porque en cada interpretación que realicé, logré establecer patrones, conductas, conflictos, pensamientos y palabras que me ayudan a generar una correcta forma de expresión la cual me permite hoy en día entender y poder interactuar con los chicos en el consultorio a través de sus emociones y su forma de expresarlas, que son totalmente únicas en cada caso”.

La combinación de los mundos elegidos:“El arte me brindó la enseñanza de que antes de evaluar, hay que saber escuchar y observar. Uno que prácticamente vive en el consultorio piensa que cuando llega un chico ya de inmediato tenés que hacer una evaluación o presentar un diagnóstico, pero la realidad es que la claridad sucede cuando te permitís escuchar y observar en silencio lo que ocurre alrededor en ese momento. El arte ha sido muy beneficioso para mi profesión, así como para mi persona”.

El arte sin expresión y emoción suele ser un ambiente en escala de grises, donde no todas las emociones salen a la luz y por ende no se logra comunicar lo que la persona siente o le pasa, Ailén desde su lado más humano sostenida por su conocimiento profesional busca encontrarle el color a aquellas emociones que por algún motivo no salen o no deciden salir, la particularidad de cada paciente dispondrá una técnica distinta, única en donde lo primordial nunca cambia, ese arcoíris que lleva a sus espaldas tratando de colorear las emociones ajenas mediante expresiones artísticas por momentos, lúdicas por otros, pero siempre humanas logrando una comunicación deseada, estable y prolongada a lo largo del tiempo.

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