Solidaridad

Pipinas: el pueblo turístico de Punta Indio rescatado por la solidaridad de los vecinos

Se llama así -Pipinas- en homenaje a dos hermanitas de la zona. Tuvo una época dorada cuando la cementera Corcemar era el corazón de este pueblo turístico.

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A 160 kilómetros de CABA, casi donde la Ruta Provincial 36 termina en la Ruta Interbalnearia 11 que recorre toda las costa bonaerense, de Ensenada a Mar del Sur, Pipinas nació el 13 de diciembre de 1913 con la llegada del Ferrocarril que venía de la joven ciudad de La Plata.

Las Pipinas que le dieron nombre a la estación

Pipinas era punta de riel del ramal que comenzaba en la capital bonaerense; y como ocurrió con la estación vecina de Verónica -bautizada así en homenaje a “Doña Verónica Bernal de Tornquist”- el nombre elegido hace alusión a dos niñitas de alta sociedad, Sara Josefina y Josefina Dielh, a las que su familia llamaba “Las Pipinas”.

Los años dorados de Corcemar

Durante los primeros años fue un típico refugio rural bonaerense hasta que en 1938 se instaló la cementera Corcemar (Corporación Cementera Argentina), empresa que por décadas -del 50 al 80- fue el corazón de Pipinas: construyó casas, un cine, un club y un hotel para sus empleados y visitantes del pueblo, que llegó a tener 4.000 habitantes.

En 1994, el grupo Loma Negra compró Corcemar y lo que en un principio sonó como positivo, no lo fue en absoluto: 250 de los 300 empleados resultaron despedidos y la planta se convirtió en una calera que, siete años después cerró definitivamente. Sin un eje económico, la población cayó por debajo del millar, es decir, la cuarta parte de los “buenos tiempos”, y Pipinas corrió el riesgo de convertirse en una pueblo fantasma

Pipinas Viva: nadie se salva solo

Sin embargo, lejos de bajar los brazos y para cortar con la emigración, en 2003 un grupo de jóvenes vecinos se unió para formar la cooperativa de trabajo Pipinas Viva, con el objetivo de orientar la economía del pueblo hacia el turismo, haciendo eje en el encanto rural; la proximidad de las playas del Río de La Plata en el Parque Costero del Sur; y las instalaciones de la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales), con la réplica del cohete Tronador II.

El primer gran logro de Pipinas Viva fue recuperar el antiguo hotel de la cementera que estaba abandonado. Hoy, el Hotel Cooperativo Pipinas es el símbolo de un pueblo que no se rinde y que recuperó varios cientos de habitantes, hasta llegar a los 1200 actuales. Porque la evolución demográfica de Pipinas es el reflejo exacto de su historia: subió a la cima con el auge de la cementera, tocó fondo con su cierre y hoy se mantiene estable gracias al esfuerzo de su comunidad.

Fuente: Con información de DIB

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