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Genaro Bruzzesi, el pequeño gran heredero de la pasión por el Pañero

Con apenas 12 años, Genaro ya entiende que un club se construye mucho más allá de los campeonatos. Fanático de La Emilia, jugador de básquet y colaborador incansable, lleva en el corazón el legado de su abuelo Jorge “Pelado” Cándido, uno de los personajes más queridos y representativos de la historia pañera

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Hay sentimientos que no se explican. Se transmiten. Pasan de generación en generación, como una bandera que nunca deja de flamear. En La Emilia, uno de esos legados tiene nombre y apellido: Jorge “Pelado” Cándido.

Exfutbolista del Pañero en épocas gloriosas, histórico utilero, colaborador incansable y alma silenciosa del club durante décadas, el Pelado —fallecido a fines de septiembre de 2024— dejó una huella imborrable en la institución. Su nombre quedó eternamente ligado a uno de los rincones del estadio Jacinto “Gato” López, como símbolo de una vida dedicada al club.

Y hoy, ese amor sigue vivo en su nieto Genaro Bruzzesi, un pequeño gigante de apenas 13 años que ya deja ver pinceladas del mismo compromiso que distinguió a su abuelo.

Quienes frecuentan el “Jacinto” lo conocen bien. Lo ven ayudando en la cantina junto a su papá, Marcelo, más conocido como “Plaga”; alcanzando gaseosas, vendiendo choripanes, colaborando siempre con una sonrisa o alentando desde la tribuna. Siempre cerca del club. Siempre dispuesto. Con el respaldo de su familia, junto a su mamá Fernanda Cándido, hija del inolvidable Pelado.

Mientras disfruta del básquet, deporte en el que acaba de recibir una gran noticia al ser convocado a la Selección Nicoleña, Genaro sigue construyendo su propia historia sin olvidar de dónde viene. Porque para él, La Emilia es mucho más que un club: es familia, identidad y sentido de pertenencia.

En tiempos donde predominan el individualismo y la indiferencia, historias como esta alimentan la esperanza y demuestran que los valores, cuando se viven de verdad, siguen encontrando quién los continúe.

— ¿Cómo nace tu amor por el Pañero?
—Mi amor por La Emilia nace gracias a mi abuelo, el “Pelado” Cándido.

— ¿Qué deportes practicaste en el club y cuáles hacés actualmente?
—Pasé por muchos deportes, pero ahora estoy jugando al básquet, que me encanta.

— ¿Cómo vienen los estudios?
—Vengo bastante bien en la escuela.

— ¿De qué jugás dentro de la cancha?
—Me gusta jugar de alero, pero en La Emilia y en la Selección Nicoleña juego de base.

— ¿Cuándo te enteraste de la convocatoria a la Selección?
—Un día me llamó mi papá muy contento y me dijo que tenía una buena noticia. Me contó que iba a formar parte de la selección y no lo podía creer de la emoción.

— ¿Cómo te sentís por este llamado?
—Muy bien. Ahora tengo que meterle muchas ganas. Entrenamos los jueves en La Emilia.

— ¿Qué les pide el entrenador?
—Que juegue con calma y que tome buenas decisiones.

—Háblame de tu abuelo Jorge Cándido.
—Mi abuelo era muy feliz porque vivía todo el tiempo en la cancha, ayudando y preparando las cosas para los jugadores. Siempre fue del Pañero y ese amor me lo transmitió a mí y a toda la familia. Vivía para el fútbol. Yo siempre estaba con él para todos lados y me enseñó mucho.

— ¿Seguís visitando a tu abuela?
—Sí, todas las tardes. Ella también me quiere mucho.

—Te vemos ayudando los domingos en el Jacinto. ¿Por qué lo hacés?
—Porque en la cantina ayudo a mi papá y a todos los chicos del fútbol. Me gusta mucho ayudar. A veces vendo choripanes y entrego las gaseosas, siempre con educación como me enseñó mi familia.

— ¿Qué es lo más rico de la cantina pañera?
—El chori con una coquita, lo mejor.

— ¿Cuál es tu canción preferida de la hinchada?
—La que dice que dejo todo por el Pañero gane o pierda. Es un sentimiento difícil de explicar.

— ¿Cómo viviste el título de 2025?
—Fue hermoso. Viajé a Rojo con toda mi familia, llenamos la cancha y no paramos de alentar. Lo más lindo fue compartirlo con ellos y con todos los chicos del club. Lloré mucho de emoción.

— ¿Quiénes son tus ídolos?
—En básquet me gustan mucho Luka Dončić y Kyrie Irving. En fútbol, Messi y Neymar. Y de La Emilia, mi ídolo es Fran Rodríguez.

— ¿Qué querés ser cuando seas grande?
—Jugador profesional de básquet.

— ¿Qué superpoder te gustaría tener?
—Ser invisible para poder estar en muchos lugares sin que me vean.

— ¿Cuál es tu mayor sueño?
—Llegar a lo más alto en el básquet y poder ayudar a mi familia.

Un apellido que sigue empujando

En tiempos donde muchas veces se habla solo de resultados, Genaro representa algo mucho más valioso: el sentido de pertenencia. Todavía es un chico, pero ya entiende que los clubes crecen gracias a quienes colaboran sin pedir nada a cambio. Lo aprendió mirando a su abuelo, lo ve todos los días en su familia y hoy lo pone en práctica con naturalidad.

Entre una pelota de básquet, una bandeja de choripanes y las interminables tardes en el club, Gena sigue escribiendo su propia historia. Una historia que, como la del recordado Pelado, tiene un mismo denominador común: el amor incondicional por La Emilia.

 

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