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Vercelli bajo la lupa, el colectivo se encarece y las deficiencias siguen firmes

Una vez más el servicio de transporte público se ubica en el centro de la polémica local. Mientras el Municipio brilla por su silencio, la prestataria exige solucionar sus complicaciones con el bolsillo de los vecinos

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Durante las últimas semanas se recrudeció el debate que merodea el servicio de transporte público en San Nicolás y la prestación por parte de la Empresa Vercelli Hnos (EVSHA).

Sucede que, a las críticas que se venían acumulando desde hace meses por parte de los usuarios, la última sesión ordinaria del Concejo Deliberante dio ingreso a una nota por parte de la empresa local que solicita un reajuste de la tarifa plana que elevaría el costo desde los $1.795 a $2.659,93, un pedido que golpeó fuerte en la opinión pública y que puso en jaque a la bancada passaglista que históricamente votó a favor de las subas.

Sumado a esto, los vecinos manifestaron otro tipo de cuestionamientos hacia la firma y al Municipio, por ejemplo por la falta de garitas que contemplen las inclemencias del clima. Tras días marcados por la espesa neblina, la bruma y ocasionales lluvias, la falta de infraestructura para esperar las unidades se hace más notoria aún, a pesar de que no pareciera representar importancia para las autoridades del Poder Ejecutivo.

Responsabilidad política

Ante la solicitud enviada por parte de EVSHA al ente deliberativo, la responsabilidad recayó sobre los diferentes bloques que tendrán una trascendental semana por delante para definir sus posiciones. Sin embargo, algunos ediles ya manifestaron sus posturas, como es el caso de Alianza La Libertad Avanza. “Cada vez que hay un problema, la respuesta parece ser la misma: aumentar el boleto, subir las tasas o pedirle un esfuerzo más a la gente”, expresaron a través de las redes sociales el espacio que componen Federico Chouhy y Mariana Aseff.

En ese sentido, previo al tratamiento del requerimiento privado, el sector violeta exigió más argumentos dado que suelen ser pasarse por alto al momento de analizar: “Nosotros creemos que antes de trasladar cualquier costo a quienes trabajan, estudian y producen, hay que revisar los números exigir transparencia y buscar eficiencia. Porque el bolsillo de los nicoleños no puede ser la variable de ajuste permanente”.

Por su parte, desde Hechos y el peronismo aún no se han expresado públicamente sobre el cuadro de situación que podría tratarse el próximo jueves si el pedido por parte de la empresa pasa el filtro de la comisión de Legislación General para llegar al recinto de Sarmiento y Lavalle. En caso de que llegué al momento de votación, allí los partidos deberán repartirse entre aquellos que hayan prestado atención a los pedidos de los votantes que le otorgaron esa responsabilidad y quienes prefieran pasar por alto la realidad de los nicoleños.

Falta de empatía

Además de lo mencionado respecto a la posibilidad de un encarecimiento en el costo del boleto y la falta de infraestructura para mayor comodidad de los usuarios, a principios de esta semana desde la firma Vercelli sumó más quejas en torno a la prestación para personas con discapacidad y movilidad reducida.

Sucede que, a pesar de que el Gobierno Nacional anunció la implementación del boleto gratuito para quienes tengan su Certificado Único de Discapacidad (CUD) asociado a su tarjeta SUBE, desde la entidad nicoleña parecen haber pasado por alto lo enunciado para sumarle más dolores de cabeza a los usuarios.

En una muestra de irresponsabilidad social y desapego la prestataria anunció: “A partir del 20 de junio los pasajeros con beneficio por discapacidad solo podrán viajar con Tarjeta SUBE habilitada más el CUD y el DNI”. Dicha determinación por parte de EVHSA solo genera una nueva carga para quienes utilizan el colectivo sumándole más documentación sin justificativos claros. Por otro lado, esto también despertó las quejas en torno a la carencia de adaptación que tienen las unidades para personas con movilidad reducida principalmente como la ausencia de rampas para el arribo y descenso de los vehículos, como también la carencia de espacios dentro de los mismos para un viaje aún más cómodo para todos los vecinos.

En este punto, surge la incógnita respecto al rol que podría tomar el Municipio de cara a las constantes manifestaciones públicas de los nicoleños y las dificultades del servicio que se afronta día a día. Por el momento, el silencio parece ser la receta elegida.

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