
Durante los últimos días se produjeron graves episodios en diferentes partes de la ciudad que vuelven a poner en la discusión vecinal la problemática en torno a la inseguridad y la inacción de las autoridades ante una situación que parece no tener vuelta atrás.
Por ejemplo, uno de los casos que más golpeó a la comunidad fue el homicidio de Agustín Alegre, un joven de 29 años que fuera asesinado con un arma blanca en medio de una trifulca que tuvo lugar en la plaza de Villa Esperanza el pasado viernes 19 de junio. A esto se le suma lo acontecido el último domingo en barrio Yaguarón cuando un individuo sufrió una golpiza brutal en plena vía pública y debió ser trasladado de urgencia hacia el Hospital San Felipe dado que su vida corre peligro.
En este complejo escenario, la solución que encuentran los nicoleños es recluirse en sus hogares con la esperanza de que no les toque vivir una situación así o en vecindarios más atormentados por los delitos, las mismas personas optan por defenderse entre sí, tal como sucediera en barrio 9 de Julio. Una patrulla vecinal que busca dar las respuestas y soluciones que no provienen de sus autoridades.
Falta de decisión política
Como si lo mencionado fuera poco, todo este repaso tiene lugar pocos días después de las declaraciones de Santiago Passaglia en las que destaca la capacidad del Poder Ejecutivo local de tomar cartas en los asuntos que golpean a los vecinos.
En virtud de la campaña política diseñada por “Hechos” para pujar por la gobernación provincial, los hermanos Passaglia defendieron en medios de la Segunda Sección su proyecto para el secuestro y compactación de motos con escape libre, pero dejaron entrever una falencia que se les reclama desde hace tiempo.
“Hemos demostrado que, cuando hay decisión política y se toman medidas drásticas, se puede resolver este problema que afecta a los vecinos”, expresó el Jefe Comunal con el medio Sin Galera (San Pedro). Allí, en ese punto es cuando surgen las incógnitas en torno a la ausencia en los delitos de gravedad que se reproducen en distintos puntos de San Nicolás sin importar sur, norte, centro u oeste, mientras que las exigencias de quienes representan a los contribuyentes nicoleños no pasan de un discurso electoral en desmedro de su oposición.
Empero, cuando se trató de tomar la decisión logística de trasladar una sede policial a las cercanías de un nuevo negociado privado como la instalación de salas de cine las autoridades no titubearon para despojar una zona en virtud de proteger los acuerdos comerciales.
Un silencio peligroso que con el paso del tiempo complejiza más la vida de quienes diariamente caminan las calles de nuestra ciudad.



