
Una pérdida para el centro nicoleño
En las últimas horas, la ciudad recibió con tristeza la noticia del fallecimiento de Hugo Magnani, luego de atravesar algunas complicaciones de salud. El reconocido comerciante forjó su trayectoria y su prestigio local al desempeñarse como propietario y directivo de “El Gato Negro”, la icónica tienda polirrubro que forma parte de la identidad urbana desde su inconfundible ubicación en la intersección de las calles Nación y San Martín.
Innovación y liderazgo
Magnani tomó las riendas de la administración en el año 1986. Bajo su conducción, la firma logró adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia original. Ese perfil también quedó reflejado en la emotiva despedida pública realizada por los trabajadores del establecimiento, quienes destacaron su incansable capacidad de trabajo, su visión comercial, su permanente impulso a la innovación y su capacidad para anticiparse a los cambios. Según expresaron, esas cualidades permitieron consolidar un modelo de negocio sólido, capaz de afrontar desafíos como la reciente pandemia y mantener vigente la identidad del histórico comercio.
Legado de esfuerzo y familiaridad
La historia de la firma, que hoy acumula 103 años de vida, siempre fue un motivo de orgullo para el empresario. Los cimientos del negocio se remontan a 1923, bajo la iniciativa de Juan Arteaga, un vendedor de origen español.
Años más tarde, Alberto Magnani —padre de Hugo— y Sergio Cihuelo ingresaron al local como cadetes con apenas 14 años. La dedicación de ambos jóvenes forjó un vínculo de confianza absoluta con el fundador, quien paulatinamente les delegó mayores responsabilidades hasta convertirlos en los continuadores de la obra comercial.
Fiel a ese origen de esfuerzo compartido, Hugo Magnani sostuvo durante toda su gestión una filosofía basada en la calidad del servicio y la lealtad inquebrantable, consolidando un espacio donde empleados y clientes conformaban una verdadera familia.
El reconocimiento a la trayectoria de Hugo Magnani también quedó reflejado en el mensaje que los trabajadores de El Gato Negro compartieron tras conocerse su fallecimiento. A continuación, el texto completo:
Con inmensa tristeza despedimos a nuestro jefe.
En 1986 tomó la responsabilidad de conducir Tienda Gato Negro, en un tiempo de grandes cambios.
Con visión, creatividad y trabajo incansable, tomó una tienda centenaria y la despertó, transformándola en lo que es hoy: un negocio moderno, cercano y siempre un paso adelante.
Fue un adelantado en todo: en la forma de vender, de comunicarse, de innovar.
Gracias a su mirada visionaria, llegamos preparados a cada desafío, incluida la pandemia, cuando ya estábamos listos para seguir acompañando a nuestros clientes como él siempre soñó.
Nos deja sus consejos, su genialidad en marketing, su entusiasmo, su creatividad inagotable y, sobre todo, su ejemplo de pasión y compromiso.
Su legado seguirá vivo en cada idea, en cada proyecto y en cada rincón de esta tienda que tanto amó.
Hasta siempre, jefe.



