La justicia deportiva terminó imponiéndose. Belgrano volvió a demostrar carácter y revirtió por tercera serie consecutiva de playoffs una llave que había comenzado en desventaja. Pero esta vez el mérito fue aún mayor, porque además de la exigencia deportiva debió atravesar una serie de situaciones extradeportivas que empañaron lo que debía ser una eliminatoria normal.
La serie estuvo marcada por las expulsiones del base y capitán Facundo Pascolatt —quien apenas pudo disputar 39 segundos del primer partido y luego no volvió a jugar— y del pivote Joaquín Lallana, descalificado en los últimos 6m05s del segundo encuentro y suspendido para el decisivo tercer juego. A eso se sumó el episodio protagonizado por el capitán neuquino Lucas Romera, quien durante la práctica del domingo por la mañana invitó a pelear a Lucas Núñez, y la sorpresiva decisión de la Confederación Argentina de Básquet de disputar el encuentro definitorio a puertas cerradas, sin que se conocieran públicamente fundamentos reglamentarios para semejante medida.
Frente a ese contexto, el equipo dirigido por Lucas Mazzoni respondió de la mejor manera: jugando al básquet. Fue superior a Pacífico durante gran parte de la noche y se quedó con un triunfo tan trabajado como merecido por 71 a 66 para sellar la serie 2-1.
Como ya había ocurrido en 2025, Belgrano vuelve a instalarse entre los 16 mejores equipos del torneo. En los cuartos de final enfrentará al vencedor de la serie entre Regatas e Independiente de Neuquén, que este lunes definirán su clasificación en La Caldera. La próxima instancia comenzará el domingo, con el Rojo jugando como visitante.
El partido fue intenso, físico y de escaso margen. Pacífico llegó a dominar por momentos el marcador, pero Belgrano mostró mayor personalidad en los pasajes decisivos. Santiago Pérez fue determinante con 28 puntos, incluidos 14 de los 16 que convirtió el Rojo en el segundo cuarto. También resultó clave Victorio Dente, quien completó una enorme actuación con 20 puntos y 11 rebotes.
El festejo no pudo ser dentro del estadio por la decisión de jugar sin público, pero sí tuvo su desahogo al finalizar el encuentro, cuando el plantel celebró junto a los cientos de hinchas que siguieron el partido desde la cantina del club. Una clasificación conseguida con básquet, carácter y personalidad.



