
Una historia que comenzó escuchando la radio en casa
Para Federico Reggiuri, la radio nunca fue una elección que apareció de un día para otro, mucho antes de imaginarse trabajando frente a un micrófono, ese mundo ya formaba parte de su vida cotidiana. En su casa siempre estaba presente, acompañando las mañanas de su mamá y de su abuela, que eran fieles oyentes, mientras ellas escuchaban distintos programas, él se sorprendía con algo que para muchos parecía normal, pero que para un chico resultaba casi mágico: Cómo una voz podía salir de un aparato sin conocer el rostro de quien hablaba. Esa curiosidad terminó convirtiéndose en una pasión que nunca más abandonó.
“La radio llegó a mi vida desde siempre, en mi casa era la compañía de las mañanas y me llamaba mucho la atención cómo la voz de la gente podía salir de ahí. Sin dudas, la magia de la radio ya me estaba atrapando, conquistando”, recordó en diálogo con COSA CIERTA.
Con el paso del tiempo comprendió que ese interés no era pasajero y que de una forma u otra, su camino estaría ligado para siempre a ese medio que hoy sigue definiendo como parte de su propia identidad.
El micrófono que cambió su vida
Su primera experiencia llegó casi por casualidad, aunque terminó marcando el rumbo de toda su vida, en enero de 2007 cuando apenas tenía 12 años, acompañó a su papá, que había sido invitado a un programa de LT24 Radio San Nicolás por cuestiones laborales. Esa noche observó cómo Dorita Giorgi conducía prácticamente sola el ciclo y sintió un deseo inmediato de formar parte de ese universo. A la semana siguiente regresó junto a su mamá y ahí comenzó una historia que ya lleva casi veinte años.
“Yo pensé que iba a atender los teléfonos o hacer alguna otra cosa, pero Dorita, con toda su experiencia, vió que podía dar más. Ese 29 de enero de 2007 hablé por primera vez frente a un micrófono”, cuenta. A diferencia de otros chicos de su edad, nunca dudó de cuál era el camino que quería seguir. Por eso, cuando piensa en el Federico de aquellos años, reconoce entre risas que no tendría demasiados consejos para darle.
“Siempre me lo tomé muy en serio y con mucha responsabilidad. Sabía que ese iba a ser mi camino”, asegura.
Comunicar con autenticidad
Aunque muchas personas lo identifican como periodista, Federico prefiere definirse como comunicador, gran parte de su carrera estuvo vinculada al mundo cultural, entrevistando artistas, actores, músicos y protagonistas de distintos espacios. Sin embargo, sostiene que el compromiso con el trabajo es exactamente el mismo que el de cualquier periodista dedicado a otros temas. Explica que detrás de cada entrevista existe investigación, preparación y responsabilidad para transmitir correctamente cada historia.
“Ser periodista es responsabilidad, libertad y ganas de transmitir las cosas como son. Uno vive periodista, vive comunicador; es parte de la esencia”, afirma. Pero si hay una característica que considera indispensable para cualquier persona que trabaja en un medio de comunicación es la autenticidad. Según explica, la credibilidad se construye siendo la misma persona dentro y fuera del aire. “Lo que nunca puede perder un buen periodista es la esencia, la personalidad, yo siempre digo que como soy frente al micrófono lo soy en el supermercado, en un negocio o con amigos, no hay que ponerse una máscara, hay que mostrarse tal cual uno es”.
Los cambios de la radio y el impacto de las redes
En casi dos décadas de trayectoria vio cómo la radio fue transformándose junto con la tecnología y reconoce que hoy existen muchas más plataformas y que cualquier persona puede generar contenidos, algo que tiene aspectos positivos y otros que le generan cierta preocupación. “La radio cambió mucho, cuando yo empecé estaba rodeado de grandes profesionales y hoy todo el mundo puede hacer radio, sea profesional o no. Hay cosas que me apenan y otras que celebro porque la tecnología también trajo avances importantes”, reflexiona. En ese contexto, considera que las redes sociales modificaron la manera de hacer periodismo y, utilizadas correctamente, representan una herramienta muy valiosa.
“Las redes cambiaron mucho la forma de hacer periodismo y eso me gusta porque permiten escuchar la voz de la gente. Hay casos donde existe un abuso y otros donde se hace un muy buen uso, pero sin dudas cambiaron la manera de comunicar.”
A lo largo de su carrera entrevistó a innumerables artistas, aunque reconoce que hay conversaciones que permanecen intactas en su memoria. Una de ellas fue con la recordada China Zorrilla durante su última visita a San Nicolás. Más allá de la nota, lo que nunca olvidó fue el consejo que la actriz le regaló.
“Me dijo que hiciera las cosas con paz y tranquilidad. Esa frase me marcó para siempre”, recordó. La otra entrevista que guarda con especial cariño fue con Graciela Borges, realizada en el escenario del Teatro Municipal antes de una de sus presentaciones. “Fue una charla extraordinaria, muy sentida y muy amena”, expresó.
A pesar de todo el recorrido realizado, todavía mantiene grandes sueños profesionales, entre ellos aparecen dos nombres que considera emblemáticos de la televisión argentina. “Sueño con entrevistar a Mirtha Legrand y también a Susana Giménez. Son dos enormes figuras de nuestro país y sería un orgullo poder conversar con ellas.”
“La radio tiene magia”
Hablar de radio para Federico, es hablar de una forma de vivir, más que un medio de comunicación, representa una compañía permanente, un espacio donde la imaginación ocupa un lugar que ninguna otra plataforma logra reemplazar. Por eso, cuando intenta explicar qué tiene la radio que no poseen los demás medios, la respuesta sale casi de manera automática.
“La radio tiene magia, yo me siento radio. La radio es compañía, es sentimiento, ese desconocimiento de la figura entre ambos lados es maravilloso”, expresa. La emoción tampoco desapareció con el paso de los años y cada vez que se enciende la luz roja del estudio vuelve a experimentar la misma sensación que cuando era un adolescente.
“Cuando se prende el micrófono siento que la vida es hermosa”, resume con una frase que sintetiza el vínculo que mantiene con el medio desde hace casi veinte años.
Comunicar en San Nicolás
Federico reconoce que nunca pensó seriamente en abandonar la radio, aunque sí considera que el mayor desafío es renovarse constantemente para seguir creciendo. También piensa sobre el ejercicio del periodismo en San Nicolás y sostiene que muchas veces la actividad está atravesada por las diferencias políticas. “Acá se marca mucho la grieta y parece que sos de un lado o del otro y cuesta encontrar neutralidad”, opinó. Sin embargo, cuando habla de la cultura local cambia inmediatamente el tono. Allí aparece una de sus mayores motivaciones, que es difundir el trabajo de los artistas nicoleños.
“Hay un talento enorme en San Nicolás y me llena de orgullo poder entrevistarlos, mostrar lo que hacen e incentivarlos para que sigan creciendo. Estoy profundamente orgulloso del arte local.”
La pasión como motor
Su estilo frente al micrófono fue moldeándose con los años, aunque asegura que el carisma forma parte de su personalidad desde siempre. Nunca sintió la necesidad de interpretar un personaje para llegar a la audiencia y considera que esa sinceridad fue una de las claves para construir el vínculo con la gente.
“El estilo se fue construyendo con el tiempo, pero yo no finjo ni me pongo una máscara, soy el mismo en todos los aspectos de mi vida”, afirma. Esa misma pasión explica la energía con la que continúa trabajando después de tantos años. “Amo lo que hago, soy profundamente feliz cada vez que estoy frente a un micrófono. Esa es mi energía.” Incluso admite que los nervios siguen apareciendo antes de cada salida al aire y que lejos de ser un problema los considera una señal positiva.
“Siempre estoy nervioso, cuando hacés una nota o entrevistás a alguien esos nervios existen porque significa que todavía lo sentís. Si ya no los tenés, entonces dedicate a otra cosa.”
El “Legado Reggiuri”
Cuando Federico cuenta cómo le gustaría que la gente lo recuerde, no piensa en premios ni en reconocimientos personales; su mayor deseo es haber contribuido, aunque sea en una pequeña medida, al crecimiento de la ciudad y de su comunidad cultural.
“Quiero que me recuerden como alguien que aportó su granito de arena para que San Nicolás tenga más arte, más cultura y sea una ciudad cada vez más grande. Siempre hice las cosas con amor y convicción”, sostiene.
Al apagar el micrófono, asegura que sigue siendo exactamente la misma persona. “Tengo mis momentos de tristeza como cualquiera, pero soy el mismo que sale al aire, me gusta estar con mis amigos, con la gente y aportar algo desde lo que soy, la radio es un servicio y siempre entendí mi trabajo de esa manera.”
La familia y un deseo que nunca cambia
En todo ese recorrido hay una persona que ocupa un lugar central y Federico no duda cuando le preguntan quién fue el gran sostén de su carrera. “La columna vertebral de todo fue mi mamá, desde el primer momento confió en mí, me acompañó, me felicitó, me criticó cuando hizo falta y siempre estuvo a mi lado”, contó con emoción a COSA CIERTA . También destaca el apoyo permanente del resto de su familia, aunque reconoce que fue ella quien sostuvo cada uno de sus pasos desde aquel comienzo siendo apenas un chico.
Para finalizar, dejó un deseo que resume el amor que siente por el medio que eligió para toda la vida. “Ruego que la radio siga vigente, que siga siendo servicio, compañía, información y un cable a tierra para la gente. Mi deseo más grande es que la radio siga viva y que esa llama nunca se apague.”



