
En Neuquén, tras imponerse por 84-64 en el primer partido de la serie, los jugadores de Pacífico celebraron con provocaciones dirigidas al plantel de Belgrano. En San Nicolás, sin embargo, la delegación neuquina mostró su peor versión, intentando trasladar el protagonismo de la cancha a los escritorios.
Durante el segundo encuentro, disputado en el Fortunato Bonelli, el entrenador Maximiliano Rubio pasó gran parte del partido protestando y buscando condicionar a los árbitros. También gesticuló hacia la platea, arengó constantemente a sus jugadores y, cuando la derrota ya era irreversible, ordenó que el plantel se reuniera en la zona pintada de espaldas al campo y de frente a la tribuna belgranense, en una actitud que pareció orientada a generar una reacción del público.
“Somos el equipo de la CAB“, repetían algunos integrantes de la delegación, amparándose —según manifestaban— en la influencia que les otorgaría su cercanía con Sergio Guerrero, director de Competencias de la Confederación Argentina de Básquet.
Ni siquiera con la derrota consumada dieron por terminada la polémica. Belgrano ya había sufrido la expulsión de Joaquín Lallana para el tercer partido y la ausencia previa de su capitán, Facundo Pascolatt, descalificado apenas iniciado el primer juego en Neuquén. Pero todavía quedaba un episodio más.
El domingo por la mañana, luego del entrenamiento previo al encuentro decisivo, el capitán de Pacífico, Lucas Romera, agredió sorpresivamente a Lucas Núñez, una de las figuras del conjunto nicoleño. El hecho quedó registrado en video, aunque no derivó en ninguna sanción disciplinaria.
Posteriormente, la Confederación Argentina de Básquet resolvió que el tercer partido se disputara a puertas cerradas, a partir del informe del comisionado técnico Juan Manuel Petroni, quien consignó una supuesta “invasión de cancha” al finalizar el segundo encuentro, situación que desde Belgrano aseguran nunca existió.
El antecedente tampoco pasó inadvertido. En la Liga Federal 2024, los conflictos que derivaron en la posterior desafiliación de Regatas comenzaron precisamente en una serie frente a Pacífico. Aquella vez, el conjunto de La Ribera terminó definiendo el ascenso en Villa Ramallo y sin público, a raíz de un incidente menor ocurrido en Neuquén.
Esta vez, sin embargo, la historia terminó de otra manera. Belgrano respondió donde debía hacerlo: dentro de la cancha. Ganó la serie con autoridad y dejó eliminado a un rival que intentó correr el eje de la competencia hacia factores extradeportivos.
Pacífico, el equipo que pretendió inclinar la balanza fuera del rectángulo de juego, verá la definición de la Liga Federal desde afuera. La justicia deportiva terminó imponiéndose.



