
Hay una máxima del básquet que asegura que no existen dos partidos iguales. Mucho menos en una serie de playoffs, donde entre un juego y otro aparecen ajustes tácticos, cambian los estados de ánimo y los protagonistas que brillaron en el encuentro anterior pasan a ser el principal objetivo de la defensa rival.
En ese contexto, Belgrano dio un paso importante al quedarse con el primer punto de la serie. El triunfo 74-68 sobre Regatas en La Ribera no solo significó romper el invicto del Náutico como local, sino también quedarse con la ventaja de localía.
Sin embargo, puertas adentro del Rojo el mensaje es claro: la serie recién empieza. El 1-0 es una ventaja valiosa, pero insuficiente. Todavía queda mucho camino por recorrer.
Belgrano también tiene motivos para confiar. El equipo de Lucas Mazzoni se siente sólido en el Fortunato Bonelli, donde no pierde un partido de playoffs desde el Torneo Federal 2024. Aunque las estadísticas alimentan la confianza, no garantizan resultados. Los partidos se ganan en la cancha.
Del otro lado, Regatas mostró dos caras bien diferentes en el primer juego. Tras un arranque de alto nivel, fue perdiendo intensidad y claridad con el correr de los minutos. Esa versión, lejos de reflejar su verdadero potencial, no debe llevar a conclusiones apresuradas. El conjunto de La Ribera fue construido para pelear por el ascenso y cuenta con recursos suficientes para reaccionar. Para hacerlo, necesitará sostener durante 40 minutos la regularidad que el domingo le faltó.
El primer duelo fue tan cambiante como equilibrado y Belgrano encontró la manera de resolverlo a su favor en los momentos decisivos. El segundo promete un desarrollo similar. Con Regatas obligado a ganar para igualar la serie y el Rojo decidido a hacer valer su fortaleza como local, cada detalle volverá a tener un valor determinante.
La historia apenas comenzó. Y el viernes escribirá un nuevo capítulo.



