
Lorenzo Vega estuvo en diálogo con COSA CIERTA, y contó que el cine nunca fue solo una forma de entretenimiento, desde muy chico encontró en las películas, las series y los videojuegos un espacio donde descubrir historias y dejar volar la imaginación. Esa pasión fue creciendo con el paso de los años hasta convertirse en un proyecto concreto: Dirigir su propio cortometraje.
Ese sueño finalmente se hizo realidad con “El último día”, una producción independiente que comenzó a gestarse en 2020 y que pudo estrenarse este año, luego de un largo proceso de escritura, planificación, rodaje y edición. Detrás de ese trabajo hubo varias ideas descartadas, cambios sobre la marcha y el acompañamiento de un equipo que apostó desde el principio a su visión.
Aunque recuerda una infancia en la que disfrutaba jugar con amigos y pasar tiempo al aire libre, asegura que siempre esperaba el momento de volver a casa para ver una película. “Mi parte favorita del día siempre era ver televisión, series, jugar videojuegos y, obviamente, ver películas. Siempre voy a ser un amante de narrar historias”
Sin embargo, fue durante la pandemia cuando descubrió otra forma de mirar el cine, y allí empezó a conocer el Hollywood clásico y directores que marcarían para siempre su manera de entender este arte. Alfred Hitchcock fue uno de los primeros nombres que despertó su admiración, junto a películas como La Ventana Indiscreta, Los Pájaros, Vértigo, Casablanca y Citizen Kane.
Con el tiempo también incorporó otros referentes que hoy considera fundamentales en su formación, como Ingmar Bergman, Andrei Tarkovski, Akira Kurosawa, Leonardo Favio y Lucrecia Martel. De cada uno tomó elementos distintos que terminaron influyendo en su forma de pensar el cine.
Desde el comienzo tuvo claro que quería estar detrás de cámara, según le explicó a COSA CIERTA, nunca se imaginó actuando ya que siempre fue una persona tímida, pero sí sintió curiosidad por entender cómo se construía una película y cómo un director lograba convertir una idea en imágenes.
Un proyecto que fue cambiando
La idea de realizar un cortometraje apareció hace seis años, aunque el resultado final fue muy diferente al que había imaginado al principio. En un primer momento pensó en una historia de terror y suspenso; después evaluó realizar un cine “minuto”, hasta que encontró el camino que realmente quería recorrer.
Así nació “El último día”, una propuesta más experimental que sigue la historia de un joven de 20 años que debe abandonar la casa donde transcurrió su infancia. Más que explicar cada situación mediante diálogos, Vega decidió que fueran las imágenes las encargadas de transmitir las emociones y dejar que cada espectador saque sus propias conclusiones.

La película nació en parte de la profunda influencia que tuvo sobre él la filmografía de Andrei Tarkovski, especialmente “El espejo”, una obra que lo llevó a interesarse por un cine más abierto a la interpretación.
La preproducción, que incluyó el guion, la organización del rodaje y las filmaciones, demandó varios fines de semana, luego llegó una etapa más extensa de edición y montaje, encabezada por Gianfranco Albes, quien además participó como director de fotografía y también forma parte del elenco.

Lorenzo destaca que el proyecto no habría sido el mismo sin el aporte de quienes lo acompañaron durante todo el proceso, cómo Fernando Plattoni, actor de teatro y amigo del director que interpretó al protagonista, y también Albes que colaboró tanto delante como detrás de cámara.
Las escenas fueron filmadas en la casa de sus tíos, ubicada en Barrio Somisa. El lugar fue elegido no solo por la confianza que le brindaba trabajar en un ambiente familiar, sino también porque siempre creyó que tenía un gran potencial visual para una historia de estas características.
Como sucede en toda primera experiencia, no todo salió exactamente como estaba previsto; el director reconoce que uno de los mayores desafíos fue enfrentarse a un rodaje mucho más complejo que los videos que anteriormente realizaba para YouTube.
También recuerda algunas escenas dentro de un auto que resultaron especialmente difíciles por la ubicación de la cámara y la necesidad de que las condiciones climáticas acompañaran la idea visual que buscaban.
Aun así, considera que esa experiencia le dejó una enseñanza muy valiosa: Entender que las modificaciones y la improvisación también forman parte del proceso creativo y que muchas veces enriquecen el resultado final.
El estreno de “El último día” significó una gran satisfacción para todo el equipo. Además de la felicidad por haber concretado un proyecto que llevaba años imaginando, recibió una respuesta muy positiva del público durante su primera proyección, organizada junto a Yaguarón Cine y Matías Russo.
Vega asegura que dirigir es el rol que más disfruta dentro del cine y reconoce que tener un grupo de personas que confían en una misma visión es una de las experiencias más gratificantes que le tocó vivir.
Mientras ya trabaja en un nuevo guion, prefiere seguir explorando el formato del cortometraje antes de dar el salto a una producción más extensa. Entre los desafíos que le gustaría afrontar aparece la comedia, un género que considera complejo, pero muy interesante para seguir creciendo como realizador.
Su gran objetivo, sin embargo, permanece intacto desde hace años. “Hace mucho tiempo sueño con Cannes, sé que falta muchísimo camino por recorrer, pero algún día me gustaría llegar hasta ahí.”
Antes de terminar, dejó un mensaje para quienes también quieren hacer cine y sienten que no cuentan con los recursos suficientes: “Hoy se puede filmar incluso con un celular, lo importante es no tener miedo al qué dirán y animarse a expresar el arte como cada uno pueda. Es mucho mejor una obra que transmita sentimientos que una producción perfecta, pero sin alma.”


