
El próximo sábado, cuando Regatas y La Emilia salten al campo de juego para definir al campeón del Torneo Apertura “Jorge Piaggio”, la escena tendrá un dato imposible de pasar por alto: la gran final de la Liga Nicoleña no se disputará en San Nicolás, sino en el estadio “Manuel Lasanta” de Paraná.
La decisión vuelve a poner en el centro de la escena una situación que genera interrogantes entre dirigentes, futbolistas e hinchas. Mientras la ciudad cuenta con el Estadio Único, una de las obras deportivas más importantes de la región, el escenario permanece sin recibir encuentros trascendentes del fútbol local. Las dificultades económicas que implica su utilización y la ausencia de un respaldo municipal que facilite su apertura para este tipo de eventos aparecen como las principales razones de una realidad que contrasta con el espíritu con el que fue concebido el proyecto.
Y esto ocurre apenas un año después de haber albergado los clásicos entre Regatas y Belgrano y las finales de los torneos Apertura y Clausura de 2025, acontecimientos que demostraron que el recinto estaba en condiciones de convertirse en la sede natural de las grandes definiciones del fútbol nicoleño.
La contradicción resulta evidente. El estadio fue concebido como un espacio destinado a albergar espectáculos deportivos de jerarquía, con infraestructura moderna, amplios accesos y capacidad para recibir a miles de espectadores. Sin embargo, el fútbol nicoleño vuelve a resolver sus jornadas más importantes en otros escenarios.
La final entre el Náutico y el Pañero reúne todos los ingredientes para ser una verdadera fiesta del deporte local. Se enfrentarán los dos mejores equipos de la fase regular, con un título en juego y una convocatoria que promete ser masiva. Además, la posibilidad de jugar en el Estadio Único habría permitido la presencia de público neutral y de muchos simpatizantes del fútbol de la ciudad que hoy quedarán al margen. En Paraná, en cambio, los sectores estarán divididos exclusivamente entre las parcialidades de Regatas y La Emilia.
La imagen resulta tan simbólica como llamativa. Mientras la Liga Nicoleña definirá a su campeón en un estadio al que habrá que incorporar tribunas tubulares, reforzar los operativos de seguridad y acondicionar distintos sectores para responder a la expectativa generada por el partido, el Estadio Único permanecerá cerrado y vacío durante la tarde del sábado. Una postal difícil de comprender para una ciudad que cuenta con una infraestructura pensada justamente para albergar acontecimientos de esta magnitud.
Por eso, más que una simple coincidencia, la final en Paraná vuelve a exponer una realidad que sigue generando debate. San Nicolás tiene un estadio preparado para grandes eventos, pero el fútbol local continúa buscando escenario para sus días más importantes. Y así, mientras los protagonistas definirán al campeón lejos de la casa donde muchos imaginaron que debía jugarse, el gigante seguirá dormido.



