
En las últimas horas se confirmó el fallecimiento de Ramón Eduardo Álvarez, conocido popularmente en San Nicolás y la región como “El Choni”. El deceso se produjo a los 75 años de edad como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio originado por un severo cuadro de neumonía, poniendo fin a la vida de uno de los personajes más controvertidos de la crónica policial nicoleña.
Durante décadas, el nombre de “El Choni” Álvarez circuló en las calles de la ciudad asociado a versiones sobre diversas actividades ilícitas. En el imaginario popular, su figura se agigantó a raíz de supuestos vínculos con el poder político que, según los rumores de la época, le otorgaban un estatus de “intocable” frente a la Justicia. Las versiones de sus presuntos encuentros clandestinos en la zona de islas con altos dirigentes provinciales, si bien nunca fueron probadas judicialmente, alimentaron una leyenda urbana que hasta quedó inmortalizada en la cultura local, al ser mencionado en una obra musical del cantautor Arnoldo “El Canoero” Valentini.
La condena por homicidio
Más allá de los mitos, la situación judicial de Álvarez encontró su antecedente más severo hace más de una década. El 6 de septiembre de 2010, el Tribunal en lo Criminal N° 1 de San Nicolás lo condenó a 15 años de prisión al encontrarlo coautor penalmente responsable del homicidio de Alcides Percara, un crimen perpetrado a fines de 2007 que conmocionó a la comunidad. Por el mismo hecho, su cómplice Ángel Ayala recibió una pena de 14 años.
El proceso judicial fue extenso y debatido. La Fiscalía había solicitado prisión perpetua al argumentar alevosía y ensañamiento, agravantes que finalmente fueron desestimados por los magistrados. Álvarez también fue absuelto por el robo de caballos pertenecientes a Lorenzo Ferreyra —el conflicto originario que desató la tragedia—, aunque sí fue condenado por resistencia a la autoridad al momento de su captura.
Las pruebas del crimen
La condena dictada por el Tribunal se sostuvo en distintos elementos probatorios. Entre ellos, resultó clave la declaración de la propia víctima, Alcides Percara, quien antes de fallecer logró identificar a Álvarez como uno de los autores de la golpiza. A esto se sumó el testimonio de Ferreyra, quien relató haber visto el vehículo de “El Choni” y a Ayala arrojando a la víctima gravemente herida por encima de una tranquera en su campo.
Durante el juicio, la defensa intentó desligar la muerte de Percara de los golpes recibidos, sugiriendo mediante peritos de parte que el deceso podría haber sido causado por un aneurisma natural. Sin embargo, los jueces respaldaron de manera unánime el informe de la autopsia oficial, que determinó que la causa del fallecimiento fue una lesión lacerante en la arteria hepática, consecuencia directa de la agresión física propinada por los condenados.
Con su fallecimiento, se cierra definitivamente el capítulo de un hombre que, entre la realidad judicial y el mito callejero, ocupó un lugar insoslayable en la crónica policial de San Nicolás.



