Sociedad

Día del Obrero Panadero: una historia de trabajo y tradición con huella nicoleña

La fecha recuerda las primeras luchas gremiales del sector y reconoce a las generaciones que sostuvieron el oficio en los comercios nicoleños

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Cada 4 de agosto se celebra en la Argentina el Día Nacional del Obrero Panadero, una fecha que reconoce la labor cotidiana de quienes sostienen uno de los oficios más tradicionales. En San Nicolás, la efeméride también permite recuperar historias de trabajo, antiguos comercios y personas dedicadas a la elaboración del pan.

Parte de esa memoria se construyó alrededor de los hornos y establecimientos distribuidos en diferentes puntos de la ciudad. Cada panadería guarda su propio recorrido, formado por trabajadores que hicieron del oficio una manera de sostener a sus familias y servir a la comunidad.

San Nicolás también formó parte de las primeras luchas gremiales del sector. De acuerdo con registros históricos locales, el 5 de enero de 1895 los trabajadores de la ciudad se sumaron a una huelga que también tuvo expresiones en Buenos Aires y Rosario.

Entre los principales reclamos se encontraban la eliminación del trabajo nocturno y el pago de los salarios en dinero, frente a la utilización de vales de mercadería.

Aquellas demandas se inscribieron en un proceso de organización que había comenzado algunos años antes. La conmemoración nacional recuerda la fundación de la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos, creada en Buenos Aires el 4 de agosto de 1887 y considerada la primera organización sindical de la actividad en el país. En 1957, el Congreso Nacional reconoció oficialmente la fecha.

La organización de los obreros también dejó una marca particular en la cultura argentina. A su ingenio y sentido popular se atribuyen los nombres irónicos utilizados para identificar distintas facturas y expresar críticas hacia las instituciones de la época.

Así surgieron denominaciones que perduran hasta la actualidad, como “bolas de fraile” y “sacramentos”, en alusión a la Iglesia; “vigilantes”, por la Policía, y “cañoncitos”, en referencia al Ejército.

Este 4 de agosto, la fecha vuelve a poner en valor a quienes comienzan su jornada cuando buena parte de la comunidad todavía duerme. El trabajo de los panaderos mantiene viva una tradición presente en la vida cotidiana y en la memoria de San Nicolás.

Una fotografía de agosto de 1962, difundida en las redes sociales de la Fototeca San Nicolás de Ternium, permite recuperar una de esas tantas historias. La imagen muestra al maestro de pala Esteban Pedrini durante una jornada de trabajo junto con su compañero Julio Gómez, en la Panadería Gosa, ubicada en la tradicional esquina de León Guruciaga y Francia.

Pedrini fue uno de los numerosos trabajadores que dedicaron su vida a esta actividad en San Nicolás. Comenzó como empleado y, con el tiempo, se convirtió en dueño del establecimiento. Su trayectoria se integra a una memoria colectiva vinculada con la producción artesanal, la cercanía y la vida vecinal.

Fuente: Con foto de la Fototeca de San Nicolás (gentileza de Jorge Bartolini)

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