Policiales

Dos policías irán a juicio por un disparo en un calabozo: un detenido perdió un ojo

Antonio Ezequiel Luna y Nicolás Santiago Empedocle están acusados de lesiones culposas. El debate comenzará el martes 18 de agosto

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Los policías bonaerenses Antonio Ezequiel Luna y Nicolás Santiago Empedocle serán juzgados desde el próximo martes 18 de agosto por las graves lesiones sufridas por Jonathan Paredes, quien perdió el ojo izquierdo luego de recibir un disparo de escopeta dentro de un calabozo de la Comisaría 1.ª de San Nicolás.

El debate oral se desarrollará ante el Juzgado Correccional N.º 1 de San Nicolás y estará a cargo del juez Sebastián Luis Subiri, quien subroga ese órgano judicial. La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) participará como particular damnificado institucional, en su carácter de Mecanismo Local de Prevención de la Tortura, mientras que Gabriel Ganon patrocina a Paredes.

El episodio ocurrió durante la madrugada del 1 de agosto de 2024, después de que Paredes y otro hombre fueran aprehendidos por resistencia a la autoridad. De acuerdo con la reconstrucción incorporada a la causa, el primero discutía para que no lo alojaran junto al otro detenido en una celda de pequeñas dimensiones.

En ese momento, Luna cumplía funciones como imaginaria y Empedocle se desempeñaba como oficial de servicio. Según consta en la investigación, Luna le entregó una escopeta a su compañero y le dijo: “Tirale, dale, que es de explosión”.

La acusación sostiene que Empedocle levantó el arma y disparó a través de la ventana enrejada del sector de calabozos. Paredes se encontraba detrás de una puerta, a menos de medio metro de distancia.

La escopeta no estaba cargada con munición de estruendo, sino con postas de goma. El impacto alcanzó directamente el rostro del detenido y le provocó el estallido del globo ocular izquierdo, además de varias heridas cortantes de gravedad.

Como consecuencia, los médicos debieron extirparle el ojo afectado y el damnificado permaneció imposibilitado de trabajar durante más de un mes.

El fiscal Rubén Darío Giagnorio encuadró el hecho como lesiones culposas. Según su criterio, los policías pretendían “sofocar una situación de disturbio” y actuaron de manera imprudente bajo la creencia de que el arma contenía munición de estruendo.

La figura penal contempla una pena de un mes a tres años de prisión o una multa de entre mil y quince mil pesos.

La CPM sostiene una interpretación diferente. Para el organismo, lo ocurrido constituye un caso de violencia policial y la conducta atribuida a los agentes no puede considerarse meramente negligente o culposa. También plantea que existen elementos en la investigación que podrían indicar un intento de encubrir las circunstancias en las que Paredes resultó herido.

Uno de los puntos cuestionados es la primera versión policial. Inicialmente se informó a la Fiscalía que el hombre se encontraba alterando a otros detenidos y que los agentes habían efectuado un disparo hacia el piso. De acuerdo con ese relato, una posta de goma habría rebotado e impactado accidentalmente en su ojo.

Sin embargo, esa reconstrucción se contrapone con testimonios y otros elementos reunidos posteriormente, que ubican el disparo directamente hacia Paredes y a muy corta distancia.

Personal judicial se presentó en la dependencia para obtener copias de libros y registros, además de recibir declaraciones de personas alojadas allí y de efectivos policiales. La pesquisa quedó posteriormente bajo la órbita del fiscal Giagnorio, especializado en delitos institucionales, y se dio intervención a la Auditoría General de Asuntos Internos.

Está previsto que el juicio se desarrolle durante el martes 18 y el miércoles 19 de agosto, con la declaración de 26 testigos.

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